Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró el jueves sus llamamientos a la Reserva Federal (Fed) para que recorte las tasas de interés, afirmando que éstas deberían ser 2.5 puntos porcentuales más bajas.
El miércoles Trump afirmó que el jefe de la Fed, Jerome Powell, era “estúpido” y está “politizado”, horas antes de que el banco central diera a conocer su decisión de política monetaria. Además reflexionó sobre la posibilidad de designarse a sí mismo para dirigir el banco central de Estados Unidos, basándose en su insatisfacción con Powell.
“Quizás debería ir a la Reserva Federal”, dijo Trump. “¿Puedo autoproclamarme en la Reserva Federal? Haría un trabajo mucho mejor que esta gente”.
El jueves volvió a cargar contra Powell y en una publicación en la red Truth Social escribió: “Jerome Powell le está costando a nuestro país cientos de miles de millones de dólares.... Deberíamos estar 2.5 puntos más bajos”.
Apuntando que “es sin duda una de las personas más ingenuas y destructivas del gobierno” y que “la Junta de la Reserva Federal es cómplice”.
Además, argumentó, “Europa ha tenido 10 recortes, nosotros ninguno”.
La Fed mantuvo el miércoles la tasa de referencia sin cambios en el rango de 4.25 a 4.5 por ciento.
Según las proyecciones, ocho de los 19 responsables de política monetaria de la Fed prevén una baja de las tasas hasta 3.75-4 por ciento a finales de año, y dos de ellos consideran que sería apropiado un nuevo recorte de un cuarto de punto.
Países europeos relajan sus tasas; Inglaterra la mantiene
Los bancos centrales de Suiza y Noruega fueron los últimos en relajar su política monetaria el jueves, aludiendo a unas perspectivas de inflación más débiles que contrastan con las advertencias de la Fed sobre la subida de los precios en Estados Unidos.
El Banco Nacional de Suiza redujo su tipo de interés oficial en un cuarto de punto desde 0.25 por ciento, para llevarlo a cero, tal y como esperaban los mercados y un sondeo de Reuters.
El banco central de Noruega recortó su tipo de interés oficial en un cuarto de punto hasta 4.25 por ciento, su primera reducción de los costos de endeudamiento en cinco años, en una decisión que tomó por sorpresa a la mayoría de los analistas.
Mientras que el Banco de Inglaterra mantuvo las tasas de interés sin cambios en 4.25 por ciento, tal y como se esperaba, al tiempo que señaló que seguiría una “senda gradual a la baja” en un comunicado finamente equilibrado que también reconoció una “mayor imprevisibilidad” en el entorno global.