La tortuga de pantano yucateca subió al nivel de “casi amenazado” ante la reducción significativa en el número de ejemplares y una disminución continua de su hábitat.
La cifra es de la temporada 2025 –que se desarrolla de abril a noviembre de este año-, en un trabajo conjunto de autoridades, guarda parques y voluntarios.
El campamento tortuguero también realizó una jornada de limpieza de la playa, e hizo un llamado a la población a sumarse a las acciones de conservación de esta especie.
Más de 650 voluntarios colaboran en los campamentos tortugueros; su labor es vital para la conservación de especies de quelonios emblemáticos del Pacífico mexicano.
El toque de queda nocturno y otras limitaciones para evitar contagios Covid-19 han impedido que pobladores autorizados realicen con normalidad las colectas controladas de huevos.
Unas 30 murieron y fueron enterradas en la arena. Muchas de ellas sufrieron heridas al estar atrapadas en las aproximadamente 50 toneladas de plástico.