Ciudad de México. A Cruz Azul le cuesta mantener el cero. No es el equipo que solía jugar con su portero hasta el medio campo, el de los récords de más partidos sin recibir goles o aquel que competía incluso con un jugador menos. La renovada versión de la Máquina no se apega a ningún antiguo libreto, compite con la misma fuerza y agresividad, pero en los momentos decisivos deja dudas por sus errores defensivos. El sufrido triunfo 3-2 ante Santos, que perdió por expulsión a Ramiro Sordo desde el minuto 40, corroboró dicha teoría.
Rara vez un anfitrión que domina tanto a su rival, lo presiona y hace ver tan inferior a él, se despide de su estadio bajo el murmullo de su afición. Si la Máquina atacó 10 veces el área de Carlos Acevedo, los laguneros lo hicieron por menos de la mitad. La diferencia fue que Santos, último lugar la campaña pasada, convirtió la mayoría de sus avances a en gol. Bruno Barticciotto anticipó en el 1-1 a Erik Lira y Kevin Mier (32) mientras que Cristian Dájome, a las espaldas de Willer Ditta (47), empató por segunda vez la cuenta.
Aunque la historia al final fue distinta, el partido de los Guerreros giró siempre alrededor de un equipo inseguro, desconfiado, casi siempre relacionado con el conflicto. Los más de 15 mil seguidores que asistieron al estadio Olímpico Universitario pasaron del elogio por la contratación del técnico Nicolás Larcamón a los reproches tácticos, el deficiente juego y la falta de nivel en algunos elementos, entre ellos el polaco Mateus Bogusz y el colombiano Ditta. Nada pareció satisfacer del nivel de la Máquina, a excepción de los goles de Carlos Rodríguez (16), el capitán Ignacio Rivero (34) y Gabriel Toro Fernández (82), con los que lograron su tercera victoria de forma consecutiva y el segundo lugar de la clasificación.
Sobre las bases de los equipos que dirigió antes -agresivos, con personalidad, pero acostumbrados a conseguir resultados milagrosos-, Larcamón dirige el rumbo de este Cruz Azul. El inicio de su proceso ha dado muestras no sólo de lo que tiene, sino lo que hace falta, como lograr que su portería sea tan difícil de vencer como antes. Sólo en el empate de la primera fecha ante el Mazatlán (0-0), el colombiano Kevin Mier, nominado como uno de los mejores arqueros del torneo anterior, regresó a casa sin sacar alguna pelota de las redes.