Ciudad de México. Integrantes del Comité Eureka instalaron una huelga de hambre en el Zócalo capitalino, desde donde lamentaron que aun cuando se generó gran expectativa, ni el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ni el de Claudia Sheinbaum Pardo hayan resuelto las desapariciones forzadas de la guerra sucia.
Al reivindicar la labor de su fundadora, doña Rosario Ibarra de Piedra, y de otras mujeres —conocidas como Las Doñas— que se sumaron al Comité y a la huelga de hambre que iniciaron hace 47 años frente a la catedral metropolitana, los hoy miembros de ese grupo señalaron que no hay certidumbre que se haya iniciado una investigación judicial por esos crímenes.
“El abuso de poder, la represión despiadada, el saqueo, el despojo y la corrupción de los gobiernos priístas y panistas fue tan terrorífico, y por tantos años, que devastó al país entero, nuestro reclamo y nuestra lucha es prueba de ello.
“Pero después de más de cuatro décadas y creyendo que las cosas serían distintas, nos hemos topado de frente con la incomprensión, la indolencia y la falta de interés tanto del gobierno pasado y del actual”, advirtieron en un comunicado que se entregó esta mañana a periodistas antes del inicio de la mañanera de la presidenta Sheinbam Pardo, tras lo cual se instalaron en huelga de hambre.
Puntualizaron que tanto doña Rosario —fallecida hace varios años— como sus compañeras “creyeron con gran esperanza” que su exigencia de justicia y la verdad sobre sus familiares desaparecidos “les sería entregada cuando México fuera gobernado por quien en algún momento de esta vida las acompañó en su lucha”. Sin embargo, lamentaron, esto no ha sido así, “y la injusticia sigue su marcha”.
Por ello, demandaron al gobierno de la 4T dar una respuesta a la exigencia de décadas del Comité Eureka.
“Que el gobierno actual haya incluido a Rosario Ibarra en las efemérides patrias o en la historia de la Ciudad de México, y la reconozca como pionera en la defensa por los derechos humanos en este país, no basta para rendir honor a su memoria y a toda una vida de lucha intransigente, pues la pregunta eterna de ella y del Comité Eureka sigue sin una respuesta satisfactoria: ¿Dónde están los desaparecidos políticos?”.