Guadalajara, Jal. “Nuestra especie ha hecho realidad, en las últimas décadas, sueños que acariciaba desde hace milenios”, dijo Amin Maalouf, escritor y periodista nacido en Beirut en 1949, al tomar la palabra durante la ceremonia inaugural de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Su voz, serena y cálida, parecía reflejar la experiencia de generaciones de narradores que observan un mundo que ha cambiado demasiado rápido.
Esa frase dio inicio también al acto en que Maalouf recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025, uno de los galardones más codiciados e importantes en idiomas con cuna románica.
El silencio se instaló entre el público mientras el autor comenzaba a tejer un discurso que combinaba melancolía y asombro. Habló con afecto de su familia, de las imprentas de plomo donde trabajaba su padre, y de la forma en que la tecnología ha transformado la posibilidad de acceder al conocimiento.
“Hoy podemos consultar en un teléfono lo que antes requería bibliotecas enteras. Sin embargo, jamás habría imaginado que la guerra regresaría con tanta fuerza al centro de la actualidad… que la voz de las organizaciones internacionales se volvería casi inaudible.
“Ningún Estado, por poderoso que sea, podría detener el curso de la ciencia… pero las mentalidades sí pueden retroceder. La literatura tiene un papel central en este siglo. Su primera misión es hacernos conscientes de la complejidad del mundo.
“La segunda, convencernos de que nuestro destino se ha vuelto común: o sobrevivimos juntos, o desaparecemos juntos. Y la tercera, arrojar luz sobre los valores esenciales del ser humano. La literatura puede ayudarnos a reparar el presente e imaginar lo que viene.”
En un encuentro posterior con medios, Amin Maalouf profundizó sobre su obra y su proceso creativo. Sobre el conflicto entre Israel y Palestina, comentó: “He visto varias veces acercarse una solución y cada vez ha terminado en decepción. Hoy no veo una salida, aunque sigo esperando que algo cambie.
“Necesito mucho silencio al momento de escribir, y hoy es difícil encontrarlo. Vivimos en un mundo ruidoso, saturado de información y redes. Es esencial preservar un espacio donde podamos encontrarnos con nosotros mismos.”
Acerca de la música, recordó que proviene de una familia de músicos y que esa herencia lo llevó a colaborar estrechamente con una compositora francesa. “Es una manera distinta de escribir: hay palabras que pueden cantarse y otras que no”, explicó.
Sobre su giro hacia el ensayo, dijo que responde a la necesidad de pensar con precisión el mundo contemporáneo. “A veces la ficción no me basta para expresar con claridad lo que quiero decir”, indicó, sin descartar regresar a la novela en el futuro.
De forma oficial, ese premio, ese discurso y la calidez de la voz en francés de Maalouf, pusieron en marcha la FIL de este año en la cual, se anticipa, se espera superar los 900 mil visitantes durante los 9 días que esté abierta al público.
