Santiago. La cuarta reunión (MOP4) de los países socios del “Protocolo contra el comercio ilícito de tabaco”, iniciada el lunes en Ginebra, Suiza, tiene la desafiante meta de convertirse en un impulso decisivo a su aplicación, ahora escasa, señalan sus dirigentes, que a 13 años de acordado y siete de vigencia, solo fue suscrito por 71 países.
Peor aun, de esos 71, solo 54 lo ratificaron, obligándose a aplicarlo. Siete son latinoamericanos (Brasil, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay); México no lo ha suscrito.
El protocolo es parte íntegra del “Convenio Marco para el Control del Tabaco”, que tiene 183 firmantes.
La lentitud de la ratificación la admite el presidente de la MOP4, el médico saudí, Mansour Zafer Alqahtani.
“Solo tenemos 70 estados parte. Es importantísimo que se firme y ratifique, especialmente porque permite potenciar las accisas (impuestos especiales) del Estado, la fiscalidad y también luchar contra los delitos vinculados al tabaco”, dijo en una conferencia de prensa.
“Durante nuestra próxima reunión, vamos a alentar a los Estados a que ratifiquen el protocolo. Pronto recurriremos a la diplomacia para alentar a que los estados ratifiquen el protocolo, que constituye un hito importante para el logro de CMCT”, agregó.
Entre los objetivos del protocolo destaca que los países apliquen a la industria tabacalera, sistemas independientes —no controlados por ella— de marcación y trazabilidad, que permitan acceder a cifras ciertas sobre cuantía de la producción y proyectar la recaudación de impuestos a obtener. Y también que a partir de esos sistemas nacionales, se cree una red global de seguimiento e intercambio de información entre los gobiernos, acerca de la cadena mundial de suministro y comercialización.
Todo ello para dar mejor batalla al contrabando y al comercio ilícito, que se estima “representa aproximadamente el 11 por ciento del mercado mundial del tabaco y cuesta a los gobiernos más de 47 mil millones de dólares estadunidenses en ingresos fiscales perdidos anualmente. Estos fondos podrían apoyar la provisión de servicios públicos vitales, incluyendo la sanidad y la educación”, dice el secretariado del CMCT.
Según el presidente de la MOP4, el saudí Alqahtani, también se hablará de protección transfronteriza porque cuando el contrabando burla las fronteras, “socava las políticas nacionales de seguimiento y de trazabilidad, lo que tiene efectos nefastos en el recaudo de impuestos; debemos trabajar hombro a hombro, intercambiar experiencias y compartir medidas que nos ayuden a preservar la salud pública”.