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"Poesía y arte palestinos, surgidos bajo la violencia, son actos de libertad"

La porra universitaria se escuchó en los pasillos de la séptima edición de la Filuni, encuentro en el que participó Tithi Bhattacharya como invitada del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la institución.
La porra universitaria se escuchó en los pasillos de la séptima edición de la Filuni, encuentro en el que participó Tithi Bhattacharya como invitada del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la institución. Foto Cultura UNAM
29 de agosto de 2025 14:44

Si Jesucristo hubiera nacido en el siglo XXI, probablemente lo habría hecho en un retén militar israelí. Con esa provocadora imagen abrió su participación en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni) la historiadora y feminista marxista Tithi Bhattacharya.

Invitada por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la profesora de la Universidad Purdue y una de las organizadoras de la huelga internacional de mujeres del 8 de marzo de 2017, dictó el miércoles pasado la conferencia Muerte y vida en Palestina: Reproducción social a la sombra del colonialismo de asentamiento.

En ella abordó la situación del pueblo palestino mediante la teoría de la reproducción social y la historia comparada de genocidios y violencias. Comenzó relatando que al buscar en Internet descubrió que una “María moderna” necesitaría atravesar 15 retenes militares para cruzar los alrededor de 155 kilómetros que hay de Nazaret a Belén.

Tal imagen, apuntó, refleja la cotidianidad de miles de mujeres palestinas, muchas de ellas obligadas a parir en controles militares sin acceso a hospitales. “Estamos en el segundo año de un genocidio”, advirtió, al denunciar que Israel despliega “una guerra lenta y sostenida” contra la vida palestina.

En su disertación, sostuvo que el proyecto sionista combina dos impulsos simultáneos: la disrupción violenta de la vida cotidiana y la aniquilación sistemática de la capacidad palestina de reproducirse socialmente.

No sólo las escuelas, hospitales y universidades han sido objetivos de los ataques, sino también los niños y niñas, ya que representan la continuidad de un pueblo, alertó.

La académica, de origen indio y avecindada en Estados Unidos, mencionó que incluso organismos de Naciones Unidas han denunciado “prácticas inhumanas” contra embarazadas. “Un alto el fuego es apenas la demanda mínima. Lo necesario es la posibilidad de una vida floreciente en Palestina”, afirmó, tras subrayar la diferencia entre sobrevivir y florecer.

A partir de Marx, explicó que la humanidad se sostiene en dos planos: las necesidades básicas y las necesidades históricas que permiten desarrollar libertad, creatividad y afectos.

En Palestina, censuró, esas condiciones son negadas de manera sistemática, mientras Israel promueve políticas de fertilidad selectiva para garantizar la supremacía demográfica judía.

“El agua, la tierra, la pesca, incluso la memoria sensorial palestina, han sido restringidas”, sostuvo. En contraposición, describió cómo el Estado israelí otorga subsidios, apoyos y licencias a las madres judías, en tanto que las palestinas carecen incluso de un hospital seguro donde dar a luz.

No obstante, Bhattacharya enfatizó que el pueblo palestino resiste con arte y poesía, con autores como Rafeef Ziadah o Fadwa Tuqan, quienes han hecho de la creación un acto de vida y libertad. Tal capacidad de “hacer vida” bajo condiciones de violencia, aseguró, es la expresión más radical de humanidad.

Durante una sesión de preguntas, varias voces del público –entre ellas de académicas y alumnas universitarias– agradecieron su valentía de hablar “sin miedo” sobre Palestina en un foro universitario.

Una estudiante chilena aludió a la feminista argentina Rita Segato, quien ante la violencia en el mundo se declaró “ex-humana”, y preguntó cómo responder a esas perspectivas que ven el genocidio en Palestina como el fin de la humanidad. Empática, la historiadora y activista adoptó como suyo ese concepto y confesó que algunos días le resulta “imposible comer”, al ver cómo para mucha gente lo que ocurre ahora en Gaza es intrascendente, mientras ella ve sólo rostros de niños sufriendo.

Sin embargo, desde una perpesctiva optimista, hizo un llamado a mirar la historia y otros periodos de genocidio, violencia y holocaustos. Citó el caso de los esclavizados en barcos negreros que, pese las condiciones extremas, encontraron formas de organizarse y rebelarse. Esa capacidad de resistencia, recalcó, muestra que “siempre hay una salida colectiva” frente al horror.

Bhattacharya insistió en que Palestina se suma a otras luchas históricas de la humanidad por la libertad, como antes hicieron los esclavos rebeldes, los vietnamitas o los mexicanos.

“Pese a todo, el pueblo palestino sigue soñando y creando arte, como forma de resistencia y afirmación de humanidad. La poesía y el arte palestinos, surgidos bajo la violencia, son actos de libertad. Para Marx, ese trabajo creativo es libre y constituye la esencia humana.”

En contraste, y citando a un politólogo, sostuvo que “Israel es hoy la esencia del capitalismo global en su fase más desnuda: militarizado, ecológicamente destructivo y antidemocrático, pero proyectado como un Occidente civilizado”.

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"Poesía y arte palestinos, surgidos bajo la violencia, son actos de libertad"

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