Ciudad de México. Ante un endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, que ha afectado a los ingresos de los migrantes que trabajan en el país vecino del norte, Canadá es una opción para los mexicanos que buscan trabajar en el exterior, señaló Jesús Hernández Limones, experto en asuntos migratorios.
“Canadá es un país que siempre ha trabajado con la migración porque es un motor de desarrollo económico”, comentó en entrevista con La Jornada.
Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de la Unión Americana, los trabajadores mexicanos, así como originarios de otras latitudes que residen en la Unión Americana han sido objeto de persecución, lo que ha afectado sus ingresos como se observó en los datos más recientes de las remesas (https://tinyurl.com/3hnukup8).
“La migración ayuda al fortalecimiento económico en varios sectores, ofreciendo servicios, trayendo nuevas personas que van a dar oportunidades de negocios, trayendo personas que van a desarrollar también productos, etcétera”, indicó Hernández Limones sobre la situación en el territorio canadiense.
“La migración no se toma en Canadá como un elemento invasivo, dañino, como se ve en las políticas estadunidenses”, indicó.
En el primer trimestre de este año, los envíos de dinero del exterior sumaron 14 mil 253 millones de dólares. De ese total, 97.30 por ciento de las remesas provino de los mexicanos que residen en la Unión Americana, mientras que solo 1.28 por ciento de Canadá, según datos del Banco de México (BdeM).
El director general de la agencia migratoria CI Canadá comentó que, si bien el segundo socio comercial de México en el T-MEC no tiene restricciones migratorias que son más ideológicas, sí son más “selectivos”, pues los trabajadores deben contar con el Labour Market Impact Assessment (LMIA), un documento que un empleador canadiense puede necesitar obtener antes de contratar a un trabajador extranjero. Acotó que, sin este requisito, se puede tratar de una oferta falsa para laborar.
Hernández Limones explicó que con este requisito se establece que el migrante no causa una desventaja a la mano de obra de ese país, es decir, se asegura que el salario no sea menor frente a un empleado local.
“Los migrantes pueden venir a trabajar, pero tienen un buen salario o en algunos sectores específicos, si son bajos salarios”, indicó.
Apuntó que las autoridades de ese país sólo autorizan salarios menores a 36 dólares canadienses en sectores como cuidados de la salud o construcción.
Subrayó que el gobierno de esa nación también busca trabajadores dedicados a la edificación porque planea construir más de medio millón de casas por año para recibir a más trabajadores extranjeros. Apuntó que otro sector donde se necesita personal es el de educación, principalmente para los primeros años de formación. Otras actividades donde hay empleo son en tecnología, informática y transporte.
Acotó que, si bien hace dos años los planes de las autoridades de aquel país eran recibir a medio millón de nuevos trabajadores extranjeros, la cifra de solicitudes de residencias se ha ajustado a 430 mil aproximadamente, debido a que no tiene la capacidad para dar salud y vivienda.
“El gobierno canadiense desea en los próximos dos a tres años regularizar los servicios para los migrantes, casas, salud y educación. Que se les reciba bien y que cuando lleguen no incrementen los precios por la alta demanda que pueda haber en las viviendas”, dijo. “No es una restricción ideológica o política”, agregó.
“El gobierno canadiense está buscando seleccionar y traer trabajadores migrantes que estén en las áreas en demanda que necesita hoy, porque van a construir el Canadá del futuro y Canadá seguirá abriendo sus puertas dentro de dos a tres años”, dijo.
“Si no recibe más de medio millón de migrantes por año, no va a crecer como país porque, demográficamente, hay más personas que nacen que mueren”, comentó.
Recordó que en Canadá el 23 por ciento de la población canadiense no nació en ese país, sino que son migrantes. Anotó que sólo 1.5 por ciento es de origen latinoamericano.