“Nos hicieron creer que nos habían escuchado, pero en realidad no cambiaron nada", indicaron durante una manifestación afuera de la sede del máximo tribunal que se prolongó tres horas.
El grupo de repartidores inconformes manifestó su temor por el hecho de que las compañías trasladen los costos a sus ingresos, mediante una mayor carga tributaria, e incluso a los consumidores.