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México SA

29 de noviembre de 2025 08:31

En el cuento de nunca acabar, han transcurrido más de 11 años desde que la empresa minera Buenavista del Cobre, de Grupo México, propiedad del tóxico Germán Larrea, derramó (6 de agosto de 2014) 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi; contaminó 270 kilómetros de territorio y afectó a ocho municipios con alrededor de 25 mil pobladores, y desde entonces en la esfera gubernamental nada se ha hecho para obligar al corporativo a “remediar” la situación o, de negarse, pagar las consecuencias.

En ese entonces, el gobierno de Enrique Peña Nieto se vio en la penosa necesidad de calificar tal derrame como “el peor desastre ambiental de la historia de la minería en México”, pero ello no alcanzó para que Los Pinos le retirara la tradicional protección al barón Larrea y la mina Buenavista del Cobre se mantuvo en operación, mientras los damnificados enfrentaban las consecuencias.

Grupo México y el gobierno de entonces fingieron estar “muy preocupados”, por lo cual crearon un fideicomiso de 2 mil millones de pesos para “remediar” la contaminación en el área afectada y brindar ayuda a los damnificados, aunque en los hechos ésta se limitó a la entrega de unos cuantos tinacos (comprados a la empresa de un primo del propio Larrea) y otras menudencias. Y nada se “remedió”: el barón de mantuvo impune y el fideicomiso se extinguió.

Con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) inició una investigación para determinar si el citado fideicomiso cumplió con sus responsabilidades y lo que de inmediato apareció fue que de los 2 mil millones de pesos “comprometidos” sólo se ejerció la mitad y nada se “remedió”, porque la contaminación del agua, aire, flora y fauna se mantiene, al igual que la presencia de metales pesados, por arriba de la norma, en los ríos afectados, mientras los habitantes de la zona no han recibido la atención necesaria. De hecho, tal investigación reveló que Grupo México gastó cuatro veces más en propaganda (“estrategia de comunicación”, la llamó) que en atender la salud de la población afectada por el derrame.

El 17 de agosto de 2023, la entonces titular de la Semarnat, María Luisa Albores González, informó que “hicimos una denuncia penal a Grupo México, porque no ha cumplido con la remediación ambiental”, pero, más de dos años después, es la fecha que nadie sabe, nadie supo, qué fue de esa denuncia (lo más seguro es que en esto haya influido no sólo la tradicional lentitud de Alejandro Gertz Manero, sino su esmerada labor para proteger a sus amigos), pues la empresa minera Buenavista del Cobre (antes Mexicana de Cananea y previamente la paraestatal Compañía Minera de Cananea), Grupo México y Germán Larrea se mantuvieron tan campantes y tóxicos como siempre.

Sirva el contexto anterior para conocer otro capítulo de este interminable culebrón tóxico: ayer, la presidenta Sheinbaum dijo que “hemos estado muy insistentes con Grupo México para que cumpla lo original que prometió a las comunidades (afectadas por el derrame) para la limpieza del río Sonora, y todo lo que tiene que ver con la salud de los habitantes. Ese trabajo lo ha estado llevando Rosa Icela. Y también, son muy estrictos en que se cumpla con las comunidades y se cumpla con lo que originalmente se planteó. Entonces, tienen que dar los recursos para que eso ocurra. Rosa Icela ha estado trabajando en eso y lo acompaña la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena; el gobernador Alfonso Durazo, también. Entonces, esperemos que realmente se cumpla con el pueblo de Sonora. Estamos trabajando en ello también”.

En noviembre, pero de 2024, la actual titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, anunció que “se trabaja en todo un programa de remediación para el río Sonora; ya tenemos un plan y lo estamos haciendo en conjunto con la empresa principal que actúa por allá; la verdad es que la contaminación sí proviene de aquella explosión (derrame, en realidad) o ese accidente (léase negligencia) de 2014”.

En síntesis, transcurridos 11 años desde las alturas solo atinan a decir que “se sigue trabajando”, en espera de que cumplan, mientras los ríos contaminados esperan “remediación” y la población afectada atención, en tanto aparece la misteriosa denuncia entre los laberínticos “congeladores” de la Fiscalía General de la República. ¿Y Germán Larrea? Tóxico e intocado, como siempre.

Las rebanadas del pastel

Qué necesidad tiene el gobierno mexicano de agredir a “un país amigo” al enviar como embajador al impresentable Alejandro Gertz Manero. Rudeza innecesaria.

X: @cafevega

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Río Sonora: espera perpetua // ¿Y la remediación, y la denuncia? // Germán Larrea, tan campante.

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