En busca de conformar una red contra la gentrificación, organizaciones sociales clausuraron el centro comercial Mítikah, identificado como uno de los recientes proyectos inmobiliarios más agresivos, donde ya no sólo fue el despojo para los habitantes de Xoco, también son víctimas de clasismo y agresiones por parte de los residentes de las enormes torres de departamentos de lujo.
Los activistas y la Asamblea Ciudadana del Pueblo de Xoco hicieron un llamado urgente a frenar los procesos de gentrificación que generan encarecimiento, desplazamientos, obstáculos de acceso al agua y transformaciones en el espacio público de diversas zonas de la Ciudad de México.
Los impactos, identificados por los propios colectivos y comunidades durante años, se han intensificado con la presencia de desarrollos inmobiliarios de alto impacto que han provocado aumentos en los costos de vivienda, restricciones a la movilidad y deterioro de las condiciones de vida de los habitantes de dicho pueblo originario.
Durante el mitin que se realizó en la plaza Mayorazgo, Silvia Chapa, de la asamblea del pueblo de Xoco, narró cómo desde los balcones de las grandes torres les han lanzado, piedras, botellas y vidrios; cuando se quejan, los tratan con desprecio y las autoridades no han querido atender sus demandas.
Carmen, otra vecina, señaló que el consumo de agua del complejo Mítikah representa 12 por ciento de toda la que recibe el poblado, con sólo cuatro tomas, mientras los reportes por falta del líquido crecieron mil 750 por ciento entre 2018 y 2022 y el complejo ahora representa 18.4 del territorio.
Para el frente contra la gentrificación se priorizan la especulación inmobiliaria por encima del derecho a la vivienda. Los grandes desarrollos concentran beneficios fiscales, consumen recursos públicos y agravan desigualdades, mientras las familias originarias enfrentan desplazamiento, discriminación y pérdida de su entorno comunitario.
Tras realizar la clausura simbólica y un mitin en las puertas del centro comercial, los inconformes decidieron seguir su protesta sobre la avenida Universidad, donde prendieron dos torres de cartón que simulaban los edificios de departamentos.
Tras liberar la vialidad, un grupo de jóvenes formó una cadena humana en una de las entradas del centro comercial, lo que generó conatos de enfrentamiento con los visitantes que trataban de pasar por la fuerza.