Ciudad de México. Hace ocho años, Audoro Vela se dio cuenta de que existía la Clínica de Geriatría Iztacalco al pasear con su esposa por las calles de Oriente 245 y Sur 16, en la colonia Agrícola Oriental, se acercó, lo invitaron a pasar y a que se inscribiera, en ese momento tenía 86 años y un padecimiento de la rodilla que le dificultaba la movilidad.
Hoy, en los actos para conmemorar el noveno aniversario de la institución, llegó con sus 96 años caminando con apoyo de un bastón al centro del salón para narrar su experiencia, considerada un caso de éxito de la clínica, que asegura le ha permitido en su avanzada edad “defenderme hasta donde más he podido, he sacado mucho provecho al venir aquí”.
Cuenta que además de encontrar un trato como no había tenido en ninguna otra institución de salud, le diagnosticaron padecimientos que tampoco le habían detectado.
Monserrat Alcalá, encargada de los servicios de geriatría refirió que además del trastorno de marcha, con mucho dolor en sus rodillas, Vela tiene enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión, así como déficit visual como secuela de un evento cardiovascular, además de dislipidemia, hiperplasia prostática, elevación del ácido úrico, déficit auditivo y alteraciones de su estado emocional.
“La doctora me presenta no como una cajita de virtudes, sino de enfermedades” bromea Vela al iniciar su relato.
La Clínica de Geriatría Iztacalco, primera especializada en atención médica de personas mayores en la Ciudad de México, tiene actualmente 11 mil 103 expedientes abiertos. Jessica Pérez, directora médica, resaltó que su modelo de atención integral e interdisciplinario fue adoptado por el Instituto Nacional de Geriatría para aplicarlo en sus consultas.
Otro caso es el de Ángela Camacho Sánchez, de 74 años, quien sufrió una experiencia traumática en noviembre de 2023 que la estaba llevando al aislamiento.
Entre sollozos narró que “mientras hablaba con mi hijo menor, de 43 años y padre de dos niños, fue víctima de un asalto al regresar del trabajo. Escuché que golpeaban el auto y como trataba de calmar a los delincuentes. Al día siguiente mi hijo había fallecido y eso cambió totalmente mi vida”.
La atención que recibió en la clínica con la psicóloga Rosalba Vanrian López, primero con terapia individual y posteriormente en grupo le ha permitido ir superando esa situación y contar con herramientas para identificar y trabajar sus estados de ánimo, lo que le ha permitido realizar actividades que le generen satisfacción y encontrar espacios que se siente acompañada.