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No lucrar con el dolor

24 de mayo de 2024 08:10

El martes 21 ocurrieron dos tragedias en puntos distantes de la República: en Nuevo León, ráfagas de viento derribaron el templete en que se llevaba a cabo el cierre de campaña de la candidata de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de San Pedro Garza García, siniestro que dejó nueve muertos y más de 80 heridos, de los cuales alrededor de 70 continuaban hospitalizados al cierre de esta edición. En Paraíso, Tabasco, un niño de 11 años fue asesinado por un grupo armado al borde de una carretera.

Estos sucesos, que deberían tener en común la conmoción de cualquier persona dotada de empatía, han quedado unidos por un hecho nefasto: el ser instrumentalizados por comentócratas y políticos con fines electoreros y de desestabilización. Las reacciones de ese tipo de individuos a la caída del templete en el que se encontraba el aspirante presidencial Jorge Álvarez Máynez incluyeron mofas, ironías, muestras de regocijo por el mal momento que pasó un rival e incluso expresiones de desprecio al zacatecano por ponerse a salvo cuando percibió los riesgos del ventarrón. Además de injuriar al emecista, dichas voces exigen una investigación desproporcionada del incidente, insinuando que hubo en él una responsabilidad del propio Álvarez Máynez y de su equipo.

La falta de escrúpulos de los voceros oficiosos de la derecha es replicada por los máximos representantes de esta corriente: tanto la aspirante a encabezar el Ejecutivo federal Xóchitl Gálvez como el candidato a la jefatura del Gobierno capitalino, Santiago Taboada, usaron de manera descarada la dolorosa muerte de Emiliano, el niño baleado en Tabasco, para impulsar sus aspiraciones. Con tal de desacreditar el paradigma oficial en materia de seguridad pública y reducción de la violencia, Gálvez y Taboada se han colgado de una situación sin duda exasperante, pero ante la cual habría que anteponer el respeto y la solidaridad.

El déficit ético y de sensibilidad de los conservadores es indignante, mas no sorprendente: la explotación impúdica de diversas tragedias ha sido eje de las respectivas campañas de los panistas referidos, así como un distintivo de los partidos que los abanderan. El aprovechamiento propagandístico del colapso del tramo elevado entre las estaciones Olivos y Tezonco de la Línea 12 del Metro por parte del bloque de derechas ha sido tan abusivo que obligó a las víctimas directas e indirectas de dicha tragedia a interponer una demanda a fin de que se les dejara de revictimizar. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX), reconoció el daño moral infligido a los quejosos y ordenó al PAN, PRI y PRD abstenerse de realizar declaraciones con fines político-electorales sobre lo ocurrido el 3 de mayo de 2021. Pero quizá el ejemplo paradigmático del lucro con el dolor sea la incesante desinformación vertida en torno al manejo oficial de la pandemia, con la que desde 2020 se intenta achacar cada muerte provocada por el coronavirus a la supuesta negligencia del presidente Andrés Manuel López Obrador y a los funcionarios federales del sector salud.

Cuando el país se encuentra a sólo nueve días de elegir a gobernantes y representantes, todos los actores políticos tendrían que reflexionar sobre el daño que sus distorsiones causan a la ética de la sociedad mexicana, pues las campañas son ocasiones de interés público en las que se establecen estándares cívicos, para bien o para mal. Si no quieren encono y polarización, los aspirantes y quienes los apoyan deben entender que la bajeza y la calumnia son recursos nocivos e inadmisibles.

 
 
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