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México en la lucha por la paz. A 75 años del CMP

18 de mayo de 2024 00:04

El reciente movimiento estudiantil en solidaridad con el pueblo de Palestina surgido en las universidades de Estados Unidos, cuya expresión más visible son los campamentos y mítines, ha sido reprimido por el gobierno de ese país por el delito de atreverse a levantar la voz en contra del apoyo que su gobierno da al Estado genocida de Israel. Estas protestas han ayudado que en México se fortalezca la solidaridad con Palestina.

Aunque aún faltan campamentos por florecer en otras universidades de nuestro país, hasta ahora se mantiene una acampada a un costado de la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México. En tales circunstancias, para que la creatividad de la lucha florezca y la claridad se haga presente, es pertinente continuar evocando las experiencias de lucha por la paz del pueblo de México; hablemos pues de los trabajos del Consejo Mundial de la Paz (CMP) en México.

La creación del CMP, en abril de 1949, fue impulsada por la Unión Soviética (https://n9.cl/4snui), con el interés de generar un movimiento mundial antiimperialista y contra la guerra. El principal apoyo de esta organización fueron los partidos comunistas de cada país, pero también se integraron intelectuales y artistas antiimperialistas. En México, el CMP tuvo como punto de apoyo al Partido Comunista Mexicano, aunque también contó con el interés de un conjunto de personalidades que no militaron en él, pero cuya trayectoria política fue de gran relevancia; tal es el caso del general Heriberto Jara, a quien se le reconoció con la entrega del Premio Stalin por su labor en favor de la paz.

El mismo año que se creó el CMP, se organizó en México el Congreso Continental Americano por la Paz, en septiembre de 1949, que reunió a mil 182 delegados de 19 países del continente. En ese acto se difundió la política del consejo y se aprobó un pronunciamiento contra el Pacto de Río de Janeiro, que respondía a la política imperialista en la región; además, se exhortó a los pueblos de América Latina a la defensa de su soberanía e independencia política y económica.

La juventud y los estudiantes mexicanos también fueron partícipes del consejo. De hecho, la Confederación de Jóvenes Mexicanos (CJM) participó en el Congreso Continental por medio de Salvador Gámiz, tío de Arturo Gámiz, a quien se le encargó desarrollar las labores pro paz entre los jóvenes. Además, en algunas normales rurales la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm) organizó conferencias y reclamación de firmas a favor de la paz. Una de las actividades en que participó la juventud fue el acto Los jóvenes mexicanos por la paz, en el Teatro Arbeu, con la participación de la CJM, la Federación de Estudiantes Técnicos, la Fecsm y los responsables en México de la Federación Mundial de la Juventud Democrática, así como los militantes jóvenes del Partido Comunista Mexicano.

Como parte de los trabajos del CMP se podía ver a David Alfaro Siqueiros frente al Hemiciclo a Juárez recogiendo firmas para el Llamamiento de Estocolmo, que buscaba prohibir las armas nucleares; pero el compromiso de los artistas se hizo patente por medio de sus obras. Por ejemplo, Frida Kahlo dedicó una pintura al Congreso de los Pueblos por la Paz (1952), en la que aparece una paloma posada sobre un árbol, cuyas raíces forman el nombre del Congreso, y al fondo aparecen el día y la noche con hongos nucleares. También de Kahlo destaca la obra El marxismo dará salud a los enfermos (1954), donde se autorretrata con sus dolencias físicas, y a su izquierda una paloma blanca se posa sobre el planeta Tierra, mientras a la derecha aparece el rostro de Marx, de donde se desprende una mano que asfixia un ave de rapiña que representa al imperialismo estadunidense.

Más conocido es el mural de Diego Rivera Pesadilla de guerra y sueño de paz (1952), en el cual el pintor retrató a Stalin y Mao Tse-Tung obligando a las potencias imperialistas a firmar un tratado de paz. Poco conocido es que los integrantes del Taller de Gráfica Popular, por su importante obra de grabados para carteles, panfletos y revistas asociadas al CMP, recibieron el Premio Stalin de la Paz otorgado por el gobierno soviético, el cual se adjudicó a Pablo Picasso y al escritor Jorge Amado.

También, un conjunto de importantes científicos mexicanos colaboró con el CMP, incluidos el biólogo Isaac Ochoterena; el ingeniero Julián Rodríguez Adame; los médicos Carlos Noble, Enrique Cabrera e Ismael Cosío Villegas; así como los físicos Carlos Graef Fernández y Manuel Sandoval Vallarta. Los médicos organizaron el ciclo de conferencias La medicina en la guerra y en la paz, donde se reflexionó sobre la guerra bacteriológica y la energía atómica desde una concepción que condenaba el empleo de los progresos científicos y tecnológicos para la guerra. Al mismo tiempo, el doctor Ismael Cosío Villegas convocó a la Conferencia nacional en defensa de la infancia que se encargó de diagnosticar las condiciones de precariedad en que vivían los niños y el riesgo que corrían producto de la guerra imperialista. (https://n9.cl/quip9).

El Consejo Mundial de la Paz, a la postre, contribuyó a la articulación del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), gracias a la conexión con Lázaro Cárdenas, quien, aunque no se convirtió en un organizador del movimiento pro paz, recibió el premio Stalin de la paz y fue nombrado vicepresidente del Buró del CMP, cargo que empleó para convocar a la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz (1961), cuyo comité organizador lo integraron miembros de la presidencia colectiva del CMP. Así pues, las redes tejidas por el CMP fueron uno de los elementos que confluyeron en la creación del Movimiento de Liberación Nacional.

Los trabajos del CMP en México no alcanzaron la misma relevancia en los países que habían vivido la guerra y la barbarie del racismo en sus propios territorios; sin embargo, el movimiento por la paz de los años 50 dejó en claro una idea que es hoy que la humanidad camina rumbo a una guerra generalizada: la lucha por la paz requiere de una política antiimperialista, internacionalista y con perspectivas de construcción de una nueva sociedad.

*Historiador de la ENAH.

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