Ciudad de México. Los representantes de Morena, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN) ante el Instituto Nacional Electoral (INE), llevaron al Consejo General del órgano el caso de la agresión por parte del dirigente nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas, al presidente de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, Gerardo Fernández Noroña, y la trifulca que generó.
Mientras los representantes morenistas subrayaron que “Alito Moreno no es ningún perseguido político, sino más bien es un delincuente con fuero, es un criminal y estuvo expuesto a los ojos de todo el país”, los representantes del PRI e incluso del PAN defendieron al senador priísta y argumentaron que “el porro mayor de este país es Noroña”.
Los dimes y diretes se prolongaron durante casi una hora, pese a los exhortos para limitarse al tema en discusión.
Al momento en que en el órgano electoral se debatían los lineamientos para el uso del padrón electoral y la lista nominal para las elecciones locales de Coahuila del próximo año, Guillermo Santiago Rodríguez, representante de Morena ante esta instancia, sostuvo que los hechos en la Comisión Permanente ameritan una pausa en el tema y cuestionó al líder del PRI.
“No es posible y no podemos normalizar la violencia en nuestra vida democrática. Como lo advertimos en este mismo Consejo la semana pasada, Alejandro, Alito Moreno no sólo encarna la corrupción del viejo régimen, sino que ahora también exhibe la violencia como método político. Las imágenes que todo México observó son claras y este no es un hecho aislado, ni un calor del momento, es la expresión más pura de la podredumbre del priismo contemporáneo. Alito Moreno es la cara fiel del PRI, autoritaria, insultante y violenta. El priismo es el porrismo”, indicó Santiago Rodríguez.
Sostuvo que la violencia en cualquiera de sus expresiones es reprobable, pero cuando proviene del presidente de un partido político su gravedad se multiplica. “Y por eso desde hoy advertimos, porque ya nos mostraron su verdadero rostro, por eso vienen tan enojados y bravucones hoy, porque es el sello de la casa, los golpes”, agregó.
Enseguida, el representante del PRI, Emilio Suárez Licona, respondió que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” y apuntó que “todos los partidos políticos hemos sido testigos y actores, sin excepción, de tomas de tribuna, confrontaciones en tribuna y altercados en tribuna. Curiosamente, para la desmemoria de muchos personajes de la izquierda, fue la propia izquierda el actor principal en la gran mayoría de estos pasajes históricos”.
Y al referirse de manera directa al senador Gerardo Fernández Noroña, lo definió como un personaje controvertido, polémico y un provocador natural. Argumentó que “el Presidente del Senado, quien por mandato de ley debe promover la cordialidad y el buen desarrollo de la sesión, acumuló una serie de provocaciones fuera del buen manejo y cordialidad”, como ejemplo, dijo que “constantemente se enfrascó en distintas y burdas y ofensivas en contra de la Senadora Lilly Téllez”.
Por su parte, el representante del PAN, Víctor Hugo Sondón, señaló a los integrantes de Morena que “además de que son chillones, son provocativos, son agresores. Aquí estuvo Noroña sentado antes de que usted llegara y la cantidad de improperios que dijo aquí fue suficiente como para abolir el diccionario de la Real Academia. Está usted defendiendo al menos indicado, ojalá se lo hubieran aconsejado”.
Luego de una serie de críticas al legislador, recalcó: “Usted mencionó la palabra ‘porro’, el porro mayor de este país es Noroña, hasta reconocido por muchos de sus militantes, el porro mayor de este país es Gerardo Fernández Noroña. La verdad es que no me gusta hablar de eso, porque me hubiera gustado que estuviera aquí para, ahora sí poder defenderse y no salir corriendo”.
Mientras el consejero del Poder Legislativo de Morena, Ernesto Alejandro Prieto, añadió que en la acción de Alito Moreno “hay responsabilidad administrativa, ética y potencialmente penal”, la Consejera del Poder Legislativo del PRI, Marcela Guerra, replicó que “yo sufrí violencia política siendo Presidenta de la Cámara de Diputados, no una, muchas veces, de una forma injusta obviamente tuve que mantener por la institución, mantenerme ecuánime, mantenerme incólume, mantenerme con una visión en el que uno tiene que tener precisamente buscar el equilibrio de todo el pleno de 500 diputadas y diputados. No fue así por el presidente del Senado, Fernández Noroña, ha sido constantemente un violentador del género”.
Entre los reclamos, Guillermo Santiago Rodríguez respondió a priístas y panistas: “El PRI y el PAN que antes se peleaban tanto, ahora son hermanitos y se defienden juntos, porque son igual de mentirosos y corruptos”.
Momentos antes, cuando dio inicio la sesión y antes incluso de que se aprobara el orden del día, la priísta Marcela Guerra pidió la palabra para reclamar “transparencia” a los consejeros electorales luego de que acudieron el martes a una reunión con la Comisión presidencial para la reforma electoral, organizada en la sede de la Secretaría de Gobernación.
“La sola presencia del INE en esta mesa puede percibirse como una cooptación simbólica. El gobierno podría afirmar que el Instituto avala sus propuestas, aun cuando ello no sea cierto, y por ello resulta indispensable que los consejeros informen con absoluta transparencia los términos de esta reunión y los compromisos adquiridos, si los hubiera. El silencio en este tema sería interpretado como una presunta complicidad”, aseveró la legisladora del PRI.
No obstante, la participación de la priísta no ameritó algún comentario de los integrantes del Consejo General del órgano.