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American curios / Auxilio

El distrito comercial de Soho, en Manhattan, donde por lo regular las calles estaban atiborradas, se ve vacío en estos días por la pandemia del Covid-19. Foto Afp
El distrito comercial de Soho, en Manhattan, donde por lo regular las calles estaban atiborradas, se ve vacío en estos días por la pandemia del Covid-19. Foto Afp
27 de abril de 2020 08:38

Donald Trump nos quiere matar. No hay otra conclusión posible. Pronto será el primer mandatario en presidir sobre más muertes estadunidenses que el total que pereció en la guerra de Vietnam (58 mil), con más de 54 mil hasta ahora, la gran mayoría de las cuales eran prevenibles. De hecho, él declaró que su respuesta al enemigo invisible es una guerra.

No es un huracán, o un tsunami, o un sismo; las dimensiones de esta catástrofe no se pueden atribuir a fuerzas mayores odivinas, sino al manejo inepto, irresponsable y francamente criminal de los encargados de gobernar este país. Aunque el terreno para la crisis fue cultivado por políticas neoliberales bipartidistas durante décadas, el presidente es el responsable de que las dimensiones de los efectos de esta crisis sean las que estamos atestiguando.

Pero aparentemente no satisfecho con el saldo creciente del Covid-19, y el hecho de que algunos de los que vivimos en Estados Unidos seguimos vivitos y coleando, Trump nos invitó a envenenarnos. Sugirió emplear desinfectantes industriales, inyectarnos cloro, para curarnos del virus, durante su conferencia de prensa del jueves. Como comentó un médico en respuesta: Trump tiene toda la razón: el cloro sí mata al virus. El problema es que también mata al paciente. El Centro de Control de Enfermedades, departamentos de salud estatales y municipales, junto con los fabricantes de desinfectantes como Lysol y Clorox, se vieron obligados a trasmitir alertas declarando que ingerir tales productos era peligroso. Su contrincante demócrata, Joe Biden, publicó en un tuit: no puedo creer que sea necesario decir esto, pero por favor no beban cloro. El columnista del Washington Post David Von Drehle resumió el mensaje presidencial: María Antonieta: que coman pastel. Donald Trump: que se inyecten Lysol. Poco después, varios centros y agencias de salud pública estatales y municipales reportaron un incremento en casos de envenenamiento o quemaduras por gente que le hizo caso al presidente, reportaron vamos medios en Maryland, Nueva York y Chicago.

Fue tan intensa la reacción que Trump se vio obligado a huir de sus declaraciones y el viernes argumentó que había sido un comentario sarcástico sólo para provocar a los medios. ¿En medio de una pandemia con más de 50 mil muertos el presidente decidió bromear? Poco después tuiteó que tal vez ya no haría conferencias de prensa diarias porque no valen la pena, ya que los medios distorsionan todo lo que dice. Pero al parecer, sus estrategas temen que sus expresiones de genio estable no ayuden a su relección en esta coyuntura.

Por otro lado, si uno no se muere de virus, pues también está la lenta muerte por desempleo y hambre. Algunos economistas calculan que la tasa de desempleo real está entre 20 y 45 por ciento, o sea, es posible que casi la mitad de la fuerza laboral está sin trabajo, muy por arriba del peor momento de la Gran Depresión. Esto es acompañado de un incremento de millones de personas –sobre todo niños– que no tienen acceso a suficiente alimento.

No todos están en la línea de fuego de esta crisis, algunos están sufriendo la cuarentena en lugares de lujo como Los Hampton o en sus yates. De hecho, entre el 18 de marzo y el 10 de abril, mientras 22 millones de estadunidenses perdieron sus empleos, la riqueza de los multimillonarios en Estados Unidos se incrementó en 282 mil millones de dólares, una ganancia de 10 por ciento, reporta un nuevo informe del Institute of Policy Studies (https://inequality.org/ great-divide/billionaire-bonanza-2020/).

En tanto, los inmigrantes están entre los más afectados aquí por la pandemia, en gran parte por las medidas antimigrantes de este gobierno. Y para los que pensaban que estaban más seguros porque vivían fuera de este país, el más contagiado del mundo, Trump ha estado exportando el virus a varios puntos del planeta al deportar a inmigrantes que habían estado encarcelados en centros de detención contagiados sin primero administrar pruebas para diagnosticarlos. https://twitter.com/CASAforall/ status/1253442753511464960?s=20).

La gran pregunta ante todo esto es: ¿nos vamos a dejar?

https://youtu.be/LNNPNweSbp8

Imagen ampliada

Meloni “indignada” por sitio porno que muestra imágenes manipuladas de ella

Las fotos fueron publicadas en un foro en línea llamado Phica -un juego de palabras con un término vulgar para referirse a la vagina en italiano- que tenía más de 700 mil suscriptores antes de cerrar el jueves, culpando a los usuarios de violar sus normas.

Escándalos de corrupción y protestas acorralan al gobierno de Javier Milei

En los últimos días a los audios difundidos por la prensa y entregados a la justicia, que en este caso está actuando desde el primer momento, a los que ahora se agregan los que aparecieron con la voz de Karina Milei, que son varios más y que evidentemente salieron desde adentro de la propia Casa Rosada, lo que ha creado sospechas en una duda interna que agita cada vez más al ultraderechista Partido de la Libertad avanza (LLA) y que ha generado un clima casi intolerable.

Jueza federal frena deportaciones exprés de migrantes impulsadas por Trump

La magistrada indicó que esta figura legal fue utilizada por el ejecutivo estadunidense de manera “ampliada”, pasando de operar contra quienes eran arrestados cerca de la frontera o poco después de cruzarla a ser aplicada contra quienes “hace mucho que llegaron a (nuestro) país”.
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