Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 6 de noviembre de 2011 Num: 870

Portada

Presentación

Bazar de asombros
Hugo Gutiérrez Vega

Bitácora bifronte
RicardoVenegas

Cigarro y libertad
Werner Colombani

La óptica de la poesía
en Yves Soucy

José María Espinasa

Chaplin y Reshevsky,
el cómico y el prodigio

Hugo Vargas

Dos miradas sobre la poesía queretana
Ricardo Yez entrevista con Luis Alberto Arellano y Arturo Santana

Belice y otros paraísos
Fabrizio Lorusso

Shakespeare and Company
Vilma Fuentes

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
Juan Domingo Argüelles

Paso a Retirarme
Ana García Bergua

Bemol Sostenido
Alonso Arreola

Cinexcusas
Luis Tovar

La Jornada Virtual
Naief Yehya

A Lápiz
Enrique López Aguilar

Artes Visuales
Germaine Gómez Haro

Cabezalcubo
Jorge Moch


Directorio
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Juan Domingo Argüelles

Hacia un país de simuladores

¿Hacia un país de lectores? No. Hacia un país de simuladores. ¿Asia, un país de lectores? Tampoco. Los inventores de tal lema no sabían distinguir entre un país y un continente.

Somos un país donde, antipoéticamente, se ha institucionalizado la simulación en todos sus aspectos. Si Federico García Lorca afirmaba que la poesía está en todas partes y que es algo que anda por las calles, en México la antipoesía es lo que ostentamos y cultivamos por todos lados. Simulación y cinismo. Representación más que verdad. Y con esto estamos moldeando un país que va rumbo al abismo, y donde la poesía es –cuando la hay– sólo un lujoso lujo para adornar los discursos. Simulacro, apariencia.

“Poesía no eres tú”,  escribió Rosario Castellanos, contradiciendo a Bécquer, pues ella supo, como pocos, que en México nos hemos acostumbrado a llamarle verdad a la mentira, ética a lo que no es ético, certidumbre a la simulación. Y ello está en todos nuestros actos y comportamientos. Ya es una forma de ser hasta en los detalles. Unos cuantos ejemplos cotidianos para un antipoema futuro:

libros. “Diviértete leyendo.” Un heptasílabo con el que los no lectores dicen promover la lectura, con sonrisas tontas y caras bobas. Gente que no lee ni las cajas de los cereales, sale a decirte que leer es divertido y que leas veinte minutos con tus hijos. Maravillosa incongruencia que sólo puede pasar en México, porque en ningún país culto harían con ese cinismo un programa de lectura.

justicia. “Denuncia ciudadana.” Otro heptasílabo inútil. Presentas demandas de asalto y robo nada más para la estadística. No solucionan el robo, pero te advierten que levantes una denuncia en el Ministerio Público porque si quienes te asaltaron y te robaron hacen mal uso de tu teléfono y tu vehículo el que irá a parar a la cárcel eres tú por no haber denunciado. Los delincuentes tienen más ventajas que tú, ciudadano agraviado, y tu denuncia es para el archivo muerto.

política. “Sólo queremos servir.” Un octosílabo que es lema de los diputados, senadores y asambleístas. Y como sólo quieren servir, pues se sirven con la cuchara grande. Altísimos ingresos, insultantes para una población casi indigente. Son los más cínicos entre los cínicos, y pueden ocupar comisiones de cultura los más incultos, y comisiones de lo que sea los que dicen que sólo quieren servir y que todo lo hacen por el ciudadano.

televisión. “¿Tienes el valor o te vale?” . Nueve sílabas con las que se paran el cuello y se las dan de cívicos los más cínicos. Los que te reclaman desde la tele no tener el valor, no sólo no lo tienen ellos mismos, sino que traslucen y transmiten, con desparpajo, toda clase de antivalores

aeropuertos. “ Por tu propia seguridad.” Otro octosílabo para la antipoesía del cinismo. La cada vez más ruda e insensible revisión en los aeropuertos es una farsa y las autoridades lo saben. Te revisan hasta debajo de los calzones, y los cuerpos de seguridad te decomisan tu botella de agua, tu perfume y tus pertenencias de uso personal (lo mismo el champú que el gel y la crema, etcétera, y hasta los medicamentos homeopáticos), pero en las áreas comerciales, luego de que has pasado la revisión y te han decomisado tus cosas, puedes comprar y llevar botellas de agua, refrescos, tequilas, whiskys, frascos de perfume del tamaño que se te antoje, líquidos en general y lo que sea, porque si has de reponer el champú y el perfume que te han decomisado, ¡allá están, para cualquier lado que voltees!, las grandes y surtidas tiendas. No pueden ser más cínicos y abyectos.

gobierno. “Ya nos cambió la vida.” Heptasílabo perfecto que no le teme al sarcasmo. Desde luego que nos cambió la vida a casi todos. En México casi todo el mundo puede relatar cómo le ha cambiado la existencia. Y los que no lo pueden relatar es porque la existencia les cambió de tal modo que pasaron a mejor vida.

Con todo esto hacemos el “Antipoema de la simulación”, digno de ser firmado por el vate más bate que usted desee: “Diviértete leyendo./ Denuncia ciudadana./ Sólo queremos servir./ ¿Tienes el valor o te vale?/ Por tu propia seguridad./ Ya nos cambió la vida.”

Hasta un taller de antipoesía se puede hacer. Qué maravilloso país tenemos. Chulísimo. Si ante esto no somos optimistas es porque decididamente estamos amargados y somos en extremo negativos. ¡Alabados sean, pues, los simuladores y los farsantes!