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Ni con la apropiación del logotipo del INE la campaña de la panista ha mejorado, justo a dos meses de las elecciones presidenciales. Foto Cristina Rodríguez
02 de abril de 2024 07:49
Cierto es que en un proceso electoral la única encuesta válida es la que arrojan las urnas, si bien las mediciones periódicas que se hacen con miras a los comicios del 2 de junio (fotografía de un momento determinado, dicen los expertos en estas artes) dan una idea aproximada de cómo van las preferencias y a quién corresponderá el triunfo. Sólo aquellas totalmente manipuladas –como las de 2012, en las que daban a Enrique Peña Nieto una ventaja de 30 puntos sobre su principal rival– aparecen como un movimiento desesperado para evitar lo inevitable: la derrota.

Mes tras mes, las encuestas serias (o más creíbles, si se prefiere) dan arrasadora ventaja a Claudia Sheinbaum y la ubican ya como la siguiente Presidenta de la República (primera mujer en la historia nacional), mientras la histérica cara visible de la oligarquía, el payasito Claudito X., se retuerce y las califica de propaganda insidiosa.

De cualquier forma, a dos meses de los comicios, parece que llegó el momento de la inmovilidad en las encuestas, de la línea recta, es decir, en prácticamente todas Claudia tiene no menos de 60 por ciento de la intención de voto, mientras en la tienda de enfrente (al fosfo fosfo ni quien lo pele) a duras penas alcanza 30 por ciento, si bien va, lo que deja en claro la abismal diferencia entre una y otra.

El Instituto Nacional Electoral (INE, corte al 27 de marzo de 2024) informa que (incluidos los mexicanos en el exterior) el padrón electoral suma 100 millones 33 mil 50 ciudadanos, mientras la lista nominal es de 99 millones 84 mil 188. En las presidenciales de 2018, el mismo organismo informó que los ciudadanos registrados sumaron 89 millones 332 mil 31 y 89 millones 123 mil 355, respectivamente.

Pues bien, con base en las cifras actualizadas del INE y tomando en cuenta los resultados que arrojan las encuestas, puede decirse que la diferencia entre los que votarían por Sheinbaum y quienes lo harían por Gálvez es de aproximadamente 30 millones de sufragios, en el caso de que el ciento por ciento de la lista nominal acuda a las urnas, algo por demás improbable.

Entonces, si se toma como base la participación del electorado en los comicios presidenciales de 2018 (63.42 por ciento de la lista nominal), podría decirse que el próximo 2 de junio Sheinbaum obtendría cerca de 38 millones de votos, mientras Gálvez a duras penas rozaría los 19 millones. Cierto es que estas cifras son tentativas, pero dan una idea de lo que sucederá el día de los comicios.

La numeralia que aporta el INE con miras a la elección presidencial del próximo 2 de junio destaca varios elementos: entre los potenciales votantes, las mujeres constituyen la mayoría (cerca de 52 por ciento de la lista nominal); casi 50 por ciento de los ciudadanos son jóvenes (de 18 a 39 años, alrededor de 47 millones de personas); por primera vez sufragarán 3.5 millones de ciudadanos de 18 a 19 años (algunos más de entre 20 y 24 años, pues en los comicios de 2018 no cumplían con la edad legal); la población enlistada de 65 años y más suma alrededor de 13 millones; hasta el pasado 27 de marzo, un millón 480 mil 342 mexicanos residentes en el exterior aparecen en el padrón electoral (97.19 por ciento vive en Estados Unidos) y poco más de 675 mil en la lista nominal.

Las entidades con mayor número de electores son estado de México (más de 13 millones), Ciudad de México (casi 8 millones), Jalisco (alrededor de 6.6 millones), Veracruz (ligeramente por arriba de 6 millones) y Puebla (cerca de 5 millones).

En fin, parece que de tiempo atrás el arroz se coció y todo apunta a que Gálvez seguirá dedicada a la venta de gelatinas (y otros negocios más jugosos), mientras Claudito se dedica a pregonarlas y, junto con su séquito, a curarse de la úlcera que le ha provocado tomar una decisión rotundamente equivocada, por mucho que no lo acepte, como junior fracasado que es.

Las rebanadas del pastel

El régimen del genocida Benjamin Netanyahu pretende acallar las protestas internas y que no se conozcan ni difundan los asesinatos que comete cotidianamente en contra del pueblo palestino. Ahora decidió prohibir la difusión en Israel del medio catarí Al Jazeera, normativa que el primer ministro usará inmediatamente. Tengo la intención de actuar de conformidad con la nueva ley para poner fin a las actividades del canal, pero más de 32 mil muertes, y el rostro del asesino, en medio de la complicidad internacional, no se pueden ocultar en medio de un mundo normativas.

X: @cafevega

 


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