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Conceden a Luis Caffarelli el Premio Abel, considerado el Nobel de las matemáticas

En entrevista con La Jornada, el académico señaló que espera dejar una importante estelade inspiración para quienes vengan después de él

 
Periódico La Jornada
Viernes 24 de marzo de 2023, p. 4

Los matemáticos comenzamos nuestras carreras siguiendo los caminos de aquellos que han contribuido a los avances científicos más importantes, por lo que espero poder dejar una importante estela de inspiración para quienes vengan después de mí, dijo ayer a La Jornada el argentino Luis Caffarelli (Buenos Aires, 1948), primer latinoamericano en ser reconocido con el Premio Abel, considerado el Nobel de las matemáticas.

Agobiado pero feliz por las solicitudes de entrevistas luego de conocerse este miércoles el fallo de la Academia Noruega de Ciencias y Letras, el galardonado mencionó que tanto a él como a sus familiares y amigos les agradó que la prensa argentina lo llamara el Messi de las matemáticas, pues “lo que hace todo esto increíble es que realmente he disfrutado cada momento de mi carrera.

Me siento muy honrado por el comité de selección del Premio Abel y el apoyo inquebrantable de mis colaboradores a lo largo de mis 50 años de trabajo. Mis formidables colaboradores siempre proporcionaron un entorno enriquecedor que estimuló las ideas conjuntas.

Caffarelli, quien se desempeña como catedrático en la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, es el principal experto mundial en problemas de frontera libre para ecuaciones diferenciales en derivadas parciales no lineales, temas que permiten describir fenómenos tan diferentes como el fluir del agua o el crecimiento de las poblaciones.

Reiteró que las matemáticas han sido para él, durante su casi medio siglo de trabajo académico, una fuente constante de alegría e inspiración.

Las aportaciones del investigador bonaerense son un ejemplo de alto nivel en cómo aplicar las matemáticas a infinidad de problemas incluso financieros y sociales que van más allá del campo puramente abstracto de los números, celebraron colegas mexicanos.

Caffarelli estudió en la Universidad de Buenos Aires. A los 20 años ya era licenciado en matemáticas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y al mismo tiempo había cursado casi la mitad de las materias de la carrera de física; finalmente se decidió por la primera de sus pasiones, pero sin dejar de pensar en la segunda. Es por ello que, en su opinión, las matemáticas vinculadas a la física son las más interesantes.

Comportamiento del mundo físico

El Premio Abel le fue concedido por sus nuevas e ingeniosas técnicas que contribuyen a la comprensión de las ecuaciones lineales parciales, esas herramientas que los científicos utilizan para predecir el comportamiento del mundo físico.

Un comité conformado por cinco reconocidos matemáticos de varios países eligió al argentino, nacionalizado estadunidense, por sus contribuciones fundamentales a la teoría de la regularidad de las ecuaciones diferenciales parciales no lineales, incluidos los problemas de frontera libre y la ecuación de Monge-Ampère.

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▲ A sus 74 años, el matemático argentino-estadunidense fue galardonado con el prestigioso premio dotado de 676 mil 500 euros.Foto cortesía de la Universidad de Texas en Austin

En un comunicado, la academia noruega destacó que el matemático ha dado pruebas de un brillante conocimiento geométrico y ha aportado muchos resultados fundamentales. Durante un periodo de más de 40 años ha hecho contribuciones innovadoras a la teoría de la regularidad.

El presidente del Comité del Premio Abel, Helge Holden, explicó que los teoremas de Caffarelli han cambiado radicalmente nuestra comprensión de las clases de ecuaciones diferenciales parciales no lineales con amplias aplicaciones. Sus resultados son técnicamente virtuosos y cubren muchas áreas diferentes de las matemáticas y sus aplicaciones. Pocos matemáticos vivos han contribuido tanto.

El doctor Caffarelli siempre ha afirmado que no es muy partidario de hacer investigaciones superabstractas que sólo puedan entender media docena de matemáticos; por eso sus aportaciones son un ejemplo de alto nivel de cómo aplicar las matemáticas. Su premio es una gran noticia para sus colegas en Latinoamérica, no sólo por sus contribuciones fundamentales a las teorías matemáticas, sino, precisamente, por las aplicaciones que con su trabajo se han logrado. La noticia nos entusiasma como sucedió hace años con el Premio Fields (a matemáticos menores de 40 años) otorgado al brasileño Artur Avila, ex olímpico, indicó a La Jornada el doctor Rogelio Valdez Delgado, presidente del comité organizador de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas.

Gamaliel Ble, investigador de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, coincidió con que el premio Abel a su colega es una celebración en Latinoamérica porque se demuestra que se han ido consolidando en la región grupos de investigación. Es muy importante que en el ámbito latinoamericano se comience a reconocer que las matemáticas pueden hacer grandes aportaciones a la sociedad. Los años recientes precisamente hemos demostrado que herramientas como las ecuaciones diferenciales son muy útiles para modelar procesos que caminan en el tiempo, lo vimos ahora con la pandemia, cuando los modelos matemáticos daban las proyecciones de lo que iba a ocurrir.

El Premio Abel es concedido por el rey de Noruega. Se creó en 2002 en honor del matemático de ese país Niels Henrik Abel (1802-1829) para saldar la ausencia en los premios Nobel de una distinción a los más destacados exponentes en matemáticas del panorama internacional. Está dotado con 676 mil 500 euros que le serán entregados a Caffarelli en Oslo el 23 de mayo.