Opinión
Ver día anteriorMiércoles 22 de marzo de 2023Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Astillero

Payán, prensa y luchas populares // La Jornada, congruencia // Ebrard: su camino // Cardenal Sandoval y comunismo

Bajo la Lupa

Épica cumbre Putin-Xi: hacia el nuevo orden multipolar con desdolarización y yuanización

Julio Hernández López
Alfredo Jalife-Rahme
México SA

¿Quién evalúa al evaluador?// ¿Estados Unidos, líder moral? // ¿Y los derechos humanos en casa?

Isocronías

Por los rumbos del haikú

Carlos Fernández-Vega
Ricardo Yáñez
Lorenzo Córdova: visitas postreras
C

uando faltan sólo dos semanas para que concluya su trabajo como consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova emprendió una gira de despedida por Estados Unidos, donde sostendrá encuentros con organizaciones y funcionarios de ese país. También ha trascendido que se reunirá con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Resulta inevitable preguntarse qué hace el director de un organismo del Estado en un tour de autopromoción cuyos costos serán endosados al erario y sufragados por todos los mexicanos.

El Correo Ilustrado

Protestas en Francia, llamado para la nueva comuna mundial

L

a rebelión social parece regresarse a su cuarto de guerra original de la historia a revisar los apuntes de la táctica y estrategia.

Payán, hasta el último aliento
H

an pasado varios días desde la muerte de Carlos Payán y se han escrito muchos recuerdos sobre la vida de este hombre que dejó una profunda huella en nuestras vidas. Resalto los escritos de Blanche Petrich, su alumna y compañera de aventuras periodísticas, y la de Juan Cristián Ortega Stoupignan, un sobrino suyo que describe de manera magnífica las características de Payán y en particular la ternura y seguridad que transmitía. Para La Jornada de Oriente Carlos fue el crisol donde nos creamos, sin el que nuestra existencia habría sido imposible.

Castigo severo
S

eis mujeres jóvenes fueron asesinadas en Guanajuato. Los cuerpos de cinco ya fueron identificados, a pesar de la infame destrucción que se les impuso. Una más resta por aparecer, pero se presume similar muerte a manos de los mismos criminales. Es un caso que se suma a muchos otros que no quisiera enumerar y menos recordar. Lo cierto es que este tétrico ejemplo se repite en ese mismo estado y varios otros lugares de la República. Difícil dar a cualquier sociedad el título de sana si dentro de ella suceden casos parecidos o aún peores. Imaginar los dolores causados a las sacrificadas, a sus familiares y amigos o al cuerpo completo de la nación es una tarea que debemos imponernos, aunque sea aberrante.

Aurelio Fernández Fuentes*
Luis Linares Zapata
Ánimos incineradores
T

otalmente de acuerdo con la doctora Beatriz Gutiérrez Müller. Ella subió en su cuenta de Twitter un mensaje claro, preciso, conciso y macizo: No convertir la libertad en libertinaje es clave para vivir en un país plural y democrático como el nuestro. Mi apoyo a todas las mujeres de la política (o circunstancialmente cerca de ésta) ante la vejación a sus personas o imagen, o la de sus hijos. Lo he padecido, ¿cómo no solidarizarme? Subamos el nivel. No violencia. Más amor urgentemente.

Haciendo camino al andar
E

n octubre de 2016, el Congreso Nacional Indígena (CNI) celebró su quinto congreso y 20 años de existencia. Reunidos en la Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, los delegados al congreso se reunieron para analizar la situación de sus pueblos, de sus organizaciones y del propio CNI. En ese contexto, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) les compartió su diagnóstico. La guerra contra los pueblos originarios ­se había extendido a otros sectores sociales: La guerra que padecemos desde hace tiempo como pueblos originarios, ya les llegó, ya está en sus calles, en sus casas, en sus escuelas, en sus lugares de trabajo. Por esa razón, argumentaron, la gente ya no atiende las masacres y muertes de los pueblos indígenas como antes lo habían hecho: Nuestros dolores son ya uno más entre muchos otros. Y, aunque el dolor se extiende y se hace más hondo, estamos más solos que nunca. Cada vez vamos a ser menos.

Carlos Martínez García
Raúl Romero*
La destrucción del arte y la inteligencia artificial
¿P

ara qué servirá el arte cuando nos hayamos ido? No para lo que lo ha hecho hasta ahora que es sólo de la especie humana, a la cual proporciona toda clase de emociones y placeres. Nos encontramos apenas en los albores de la inteligencia artificial (IA) y ya nos juega bromas cada día más pesadas. El debate es temprano y ya torrencial, todas las artes están bajo el asedio de esta nueva fuerza de la naturaleza tecnológica. A nuestras ideas corrientes del Apocalipsis debemos agregar un nuevo horizonte: el del exceso, la proliferación (que algún día se saldrá de control) de obras de arte que en sentido estricto no lo son.

Hermann Bellinghausen