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Penultimátum

Picasso y Maya, su hija más cercana

E

l pasado 20 de diciembre murió en París Maya Ruiz-Picasso, hija de Pablo Picasso. Nació el 5 de septiembre de 1935, fruto de la relación del pintor con Marie-Thérèse Walter, a la que había conocido ocho años antes. Fue la primera hija de Picasso, quien ya tenía un hijo, Paul (1921-1975), de su matrimonio con Olga Khokhlova. También otros dos: Claude y Paloma, con la artista francesa Françoise Gilot.

Fue Maya la más cercana al pintor hasta su muerte, en 1973; fue quien se dedicó a conocer y a conservar su legado. Además, su musa para pinturas y esculturas. En 1979 hizo la primera gran donación de su obra al gobierno francés, para pagar los elevados gastos de la sucesión testamentaria. Fueron 203 pinturas, 158 esculturas, mil 495 dibujos, 33 cuadernos, mil 704 estampas, 85 cerámicas y 77 obras ajenas. Con ellos se erigió el museo que en París lleva su nombre, uno de los más visitados.

En 2021, Maya donó a dicho recinto otras nueve obras de su padre que tenía en su colección. Con tal motivo el museo organizó dos exposiciones dedicadas a ella a fin de destacar la relación que tuvo con su padre. Cada donación ocupa una sala rodeada por otras obras de la colección permanente del recinto con las que guardan relación.

Entre ellas destaca el espléndido retrato de don José Ruiz, padre del artista, que pintó en 1895, cuando tenía 14 años. Igualmente, el de la abuela de Maya; otra, una imagen cubista: Niño con piruleta sentado debajo una silla (1938), pintada poco después del Guernica. Además, El bobo (1930), que ejemplifica el regreso a las raíces españolas del pintor. Completan la donación La Venus del gas, pequeña estatuilla inspirada en el arte del paleolítico (1945), un cuaderno de dibujos de 1962, un retrato de hombre de 1971 y Estudio para una intérprete de mandolina, de 1932.

También se incluye el cuaderno de infancia de Maya en el que el artista le enseñaba a pintar, haciendo ilustraciones que luego la pequeña puntuaba como si fuera su profesora. Los juguetes que le hizo con desperdicios durante la Segunda Guerra Mundial, cuando estuvo prácticamente escondido para evitar a los nazis.

Esta exposición muestra el entorno íntimo y familiar de Picasso y la relación con su hija preferida, a la que más dibujó. Ha sido la mejor forma de iniciar las celebraciones para recordar el medio siglo de la muerte de quien es figura central en el arte del siglo XX.