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Ver día anteriorDomingo 20 de noviembre de 2022Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Jóvenes editores
D

os jóvenes editores mexicanos, guapos y seguros de sí mismos, Jacobo Zanella y Mauricio Sánchez, me cuentan de su editorial: Gris Tormenta. Han publicado 17 libros en dos colecciones de ensayo, una llamada Editor y la otra Disertaciones.

¿Qué significa ser un joven editor? En la sala de mi casa, un joven muy atractivo me responde que edita libros muy distintos a los de los grandes sellos.

–Soy Jacobo Zanella; sólo mi apellido es italiano; yo soy mexicano. Desde hace 15 años editamos todo tipo de libros, aunque nuestro sello apenas tiene un lustro. Empezamos con títulos de fotografía de pasta dura; hicimos revistas culturales. Somos de Querétaro, nos reunimos con fotógrafos amigos porque también me considero uno.

–¿Y un día se les ocurrió imprimir literatura?

–Hace cinco años empezó nuestra editorial Gris Tormenta. Nos gustaban tanto los libros como objeto, el acto de lectura nos emocionaba, que lo demás salió de manera natural. A Mauricio le interesó la relación con los autores y la convivencia con otros editores, y a mí la hechura misma del libro y su impresión. A Mauricio le gusta la relación con los demás; yo soy más solitario: leer, traducir, corregir, editar, revisar es lo mío.

–Eres un artesano…

–Traduje un librito del italiano, pero sobre todo traduzco del inglés. Tengo mucho cariño por el libro en sí, su tamaño, su factura, el papel, la tipografía, los colores. A Mauricio le fascina tratar con escritores y editores. También leo mucho y, por supuesto que a Mauricio le importa la buena factura del libro.

–Recuerdo a un editor, Alejandro Stolz, que visitó al Fondo de Cultura Económica y abría cada libro como si fuera una rosa a punto de deshojarse.

–Por eso, decidimos hacer la editorial usando nuestras habilidades y gustos. Nos interesó tener identidad propia, que hablara por sí sola, que un libro de Gris Tormenta se reconociera de inmediato, y no sólo eso, sino que el lector regresara por más obras de nuestra editorial.

“Desde el principio nos interesó estructurar la editorial en colecciones. Sólo publicamos ensayo literario y memoria. Nada de narrativa, nada de poesía, porque no queremos competir con otros. Apenas vamos empezando y creemos que es más fácil editar ensayo que ficción. Nos parece que una novela es mucho más complicada. También publicamos textos breves; eso responde a que nos consideramos editores jóvenes, tenemos que ir aprendiendo a escoger ensayos lúcidos, actuales y divertidos. Nos gusta mucho Tito Monterroso y quisiéramos hacer una compilación de su obra. Monterroso no figura lo suficiente en las mesas de novedades de las librerías. Quisiéramos divulgar ensayitos muy fáciles de leer, muy bonitos. Tito aparece en tomos sueltos en las ferias del libro, por lo que creo que necesita llegar a un público mayor.

“Nuestra editorial se inició con Los viajes al país del silencio y con Muchnick. En total hemos publicado 20 títulos en cinco años; 10 en esta colección y 10 en la de Antologías. Sólo sacamos cuatro libros al año. Las antologías dan mucho trabajo porque hay que lidiar con 10 o 15 autores en distintos países. Nos gusta mucho mezclar a escritores de distintas partes del mundo, distintas ideologías y edades, algunos muy conocidos y otros que apenas empiezan. En Los viajes al país del silencio hay autores de 90 años y otros de 30 que hablan de sus experiencias de silencio

–¿Qué significa experiencia de silencio?

–Es la voz de quienes han vivido el silencio de manera extrema.

–Como Thomas Merton al encerrarse en un convento…

–Algunos así lo han hecho, pero otros también escogen un silencio material en la vida cotidiana; hay silencios más sistemáticos, silencios esporádicos. Son muchas las aproximaciones al silencio. Lo que hace la antología es mostrar cómo las personas que viven el silencio intensamente pueden contar su experiencia, aunque es una paradoja usar palabras para expresarlo.

–¿Consideran a Rulfo como una experiencia del silencio?

–Ahora que lo dice, Juan Rulfo es una cosa muy bonita, porque publicó dos libros y el suyo es un silencio bellísimo, ya que logró que sus dos obras tuvieran una fuerza más grande que 100.

–¿Sus silencios podrían ser religiosos?

–El origen del silencio está en las religiones; tenemos un par de autores que tienen la postura del silencio histórico, espiritual, el silencio del que renuncia a todo. Hay otros mucho más jóvenes, más urbanos digamos, que hablan del silencio de las bibliotecas, del silencio de los animales, de silencios más comprensibles. Lo bonito de nuestras antologías es que abarcan a todos.

Presentamos antologías de otros temas mucho más mundanos. Hay unas de migración narrada desde la experiencia en solitario. Los textos que elegimos desmitifican la migración como fenómeno de masas o periodístico, y giran en torno a la memoria individual...

–¿La muerte de un migrante en el desierto entre México y Estados Unidos es un silencio?

–Queremos demostrar en esa antología que el migrante inicia su viaje con una idea muy clara de por qué se está yendo, y cuando llega a su destino, lo que buscaba y lo que encuentra son dos cosas bien distintas. En la decepción o en el gusto del migrante hay algo muy literario y muy inesperado. Esa antología que hicimos hace cuatro años tiene 12 textos de distintas partes del mundo que evidencian el fracaso de la búsqueda.

–En tanto editores, ¿cómo descubren esos textos tan particulares?

–Leyendo. Escogemos libros de todo el mundo. No recibimos manuscritos, creamos obras a partir de una idea fundacional. Buscamos y encontramos los textos. Tenemos dos tipos de antología, una temática como Silencio, y una antología-homenaje parecida a una lectura muy divertida de Jorge Ibargüengoitia: Nuevas instrucciones para vivir en México. Invitamos a diversos autores a escribir sus propias instrucciones para entrar al México de hoy. El libro se agotó. Contenía textos de autores que vivieron en México, como Georges Perec o Mempo Giardinelli. Hace cinco años escogimos el de Perec: Aproximaciones a qué, y se lo dimos a varios autores como ejemplo, y nuestra antología resultó uno de los grandes éxitos de Gris Tormenta. La otra colección es de libros pequeños que decidimos llamar Editor, porque relatan lo que sucede antes de que el lector abra el libro. También esta colección tuvo muchísimo éxito. No somos los únicos; Antílope es una editorial de cinco mujeres, cuatro de ellas escritoras. La apuesta de los jóvenes es distinta a la de las grandes editoriales.