Opinión
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La muestra

Pacifiction

E

n Pacifiction (2022), el realizador catalán esteta Albert Serra ( La muerte de Luis XIV, 2016), presenta a un personaje singular de la vieja nostalgia colonial francesa: el señor De Roller (Benoît Magimel), alto comisionado y representante del Estado, según la burocracia diplomática, y defensor virtual de los sacros valores republicanos que habrán de servir de guía moral a los nativos de la isla de Tahití en la Polinesia francesa. Como cabe esperar, el también director de Libertad (2019) no propone en esta nueva cinta una narración convencional ni personajes chatos o unidimensionales, sino una de las alegorías políticas más perspicaces y relevantes de lo que puede ser un poder ilimitado, el del propio De Roller.

Hombre cínico y taimado, de cortesía filosa y pendenciera, De Roller sabe manipular a su antojo los miedos y las incertidumbres de la población local frente al peligro siempre latente de una serie de ensayos nucleares ordenados por el gobierno francés que recuerdan los ya padecidos por la isla entre los años setenta y noventa del siglo pasado. El rumor de que un submarino nuclear ha sido avizorado cerca de las costas tahitianas enciende las alarmas y multiplica las intrigas en las que, se insinúa, estarían involucrados agentes secretos de potencias nucleares rivales de Francia. Por el lugar merodean también un misterioso almirante (Marc Susini) y un diplomático portugués (Alexandre Melo), quien le disputa a De Roller los favores sexuales de la bella trans Shannah (Pahoa Mahagafanau), de irresistible aspecto andrógino. En ese microcosmos que es el bar discoteca donde transcurre buena parte de la trama, reina el ubicuo Morton (Sergi López), especimen más de la élite blanca que ha hecho de la isla un conveniente lupanar exótico para su distracción y sus arreglos políticos.

Una belleza siniestra. Artur Tort, cinefotógrafo habitual del director catalán, crea en el bar de Morton un ambiente surreal y decadente. Iluminación ultravioleta, incandescencias neón, ropa interior blanca para meseros semidesnudos, e intensos contrastes cromáticos con transición gradual a la oscuridad para captar en los invitados fisionomías y rostros apergaminados, casi anfibios, en un mundo subacuático o seudonuclear (Tort). Hay en esta cinta de Serra una oscura farsa sobre la vanidad humana que Pacifiction, y donde, según sentencia De Roller con sarcasmo, la política es una discoteca.

Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional a las 14 y 20 horas.