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Ver día anteriorMartes 10 de noviembre de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Negocios y empresas

La crisis del turismo

H

ace apenas 100 años las personas que viajaban por el mundo eran una pequeña minoría; menos de 5 por ciento de la población tenía ese privilegio y la mayor parte de los traslados internacionales era entre países vecinos, muchas veces para conseguir un mejor empleo.

Con el desarrollo del transporte y de las comunicaciones a mediados del siglo pasado se dio un crecimiento del turismo internacional. De los sectores privilegiados se pasó a las clases medias de naciones ricas, periodo en el que también surgieron paquetes turísticos con transportes, hoteles, restaurantes y excursiones.

Ya para finales del siglo XX las clases medias, tanto de países avanzados como en vías de desarrollo, comenzaron a viajar masivamente y hasta antes de la pandemia el turismo a nivel internacional crecía exponencialmente.

La oleada de turistas depende de la situación económica de cada nación. Después de una crisis y una devaluación los viajes se reducen sustancialmente y en momentos de auge y de estabilidad en el tipo de cambio tienden a incrementarse. Así se presentan por momentos oleadas de brasileños, de argentinos o mexicanos que visitan otras naciones y recientemente de chinos que tienen una gran apetencia de conocer otras realidades.

El avance de negocios tales como la aviación, los restaurantes, los hoteles, los cruceros, los comercios y los transportes turísticos se frenó abruptamente, producto de la pandemia.

El resultado fue catastrófico para estos servicios que ocupan a millones de personas. El principal problema es que después de casi un año de la crisis de salud no se sabe cuándo se recuperará la confianza para volver a viajar.

Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial no se había presentado una crisis de tal magnitud y, aunque muchos países otorgan apoyos a los trabajadores y empresas del sector, se calcula que a lo largo del próximo año se generará una quiebra masiva de empresas y despido de trabajadores.

Lo peor de todo es que los servicios turísticos tienen una importancia vital en diversas naciones, incluyendo la nuestra y muchas comunidades especializadas en la atención de turistas no sólo perderán miles de empresas y fuentes de trabajo, sino que no se recuperarán cuando menos en una década, lo que generará un grave problema social de largo plazo.