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Epidemia de coronavirus no pudo con 175 años de historia de sombreros
 
Periódico La Jornada
Lunes 6 de julio de 2020, p. 30

A 175 años de haber sido fundado un tradicional negocio de sombreros ubicado a un costado del Zócalo, sigue en actividad pese a la epidemia de coronavirus que acabó con muchos otros comercios.

Frente a la Plaza de la Constitución, dicha sombrerería ha visto pasar la historia de nuestro país desde la invasión de Estados Unidos en 1846-1848, la Guerra de Reforma de 1857-1861, la Intervención Francesa de 1861 a 1867, la Revolución de 1910 y la Guerra Cristera de 1926-1929.

A esta tienda venían a comprar sus sombreros los revolucionarios. El general Emiliano Zapata llegó a encargar sus sombreros de charro confeccionados con pelo de castor, señala Arturo Conde, encargado del establecimiento.

La tienda siempre ha estado en este lugar, pero antes ocupaba tres pisos; en el mismo portal tuvo también su taller José Luis Rodríguez Alconedo, quien fundió 12 de los cañones con que se luchó por la independencia, según informa una placa alusiva del Gobierno de la Ciudad de México.

Según Conde, el auge del sombrero en México fue de 1845 a 1910, debido a influencias extranjeras de países como Francia; de hecho, el fundador del negocio, el señor Tardán, era de origen francés y llegó a trabajar a nuestro país.

En ese tiempo los sombreros se hacían con materiales como pelo de conejo, castor y liebre.

También había otros sombreros, como el llamado Fedora, inspirado en el vestuario del oeste americano. Otros estilos fueron el gánster y el de pachuco.

Comenta que el último presidente que acudió a comprar un sombrero ahí fue Carlos Salinas, pero también han venido artistas, políticos y diputados.

En la actualidad se ofrecen alrededor 100 modelos de sombreros, en cuya confección se emplean los secretos de las antiguas familias de sombrereros mexicanos que han fabricado esta prenda para este establecimiento y que antes de llevar su nombre actual se llamaba El Colorado narra su actual gerente, Arturo Conde.

Hoy día muchos clientes que vistan la tienda son personas de la tercera edad que compran modelos tradicionales; sin embargo, el uso de sombreros y gorras, que también se venden en ese lugar, ha vuelto a cobrar vigencia debido a las difíciles condiciones climáticas que a veces se presentan en la ciudad, como las fuertes lluvias y granizadas.