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Esparcir versos contribuye a fortalecer a la humanidad, sostiene Pedro Serrano

En su nuevo libro, Lo que falta, el autor mexicano intercala 81 fotografías captadas por él con 72 poemas en su caligrafía // Sin la poesía nuestras emociones no encontrarían forma de salir; hacemos un bien a nuestra especie al compartir cualquier creación literaria, asegura

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▲ En entrevista con La Jornada, el poeta Pedro Serrano cuenta que el libro se publicó en el preámbulo de la pandemia de covid-19, y desde entonces no ha sido presentado en México.Foto Andrea Acuña
 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de mayo de 2023, p. 6

Tocarnos mediante el habla es una necesidad básica entre los seres humanos. Un poema se piensa, se respira, se siente y, a la vez, produce nuevas emociones e historias en otras mentes. Difundir prosas y versos contribuye a fortalecer a la humanidad porque se le brinda una forma de catarsis.

Así lo concibe el poeta Pedro Serrano (Montreal, Quebec, 1957), quien en su libro más reciente, Lo que falta (Trilce Ediciones), entremezcla fotografías de la nieve, que él mismo capturó, con algunos poemas, publicados con su propia caligrafía.

“Las involuciones y desenvolvimientos que me llevaron y me siguen llevando a la escritura de un poema son resultado de mi mente y de la lengua que hablo. Como decía Joseph Brodsky: ‘La poesía no es un arte, ni una rama de arte, es siempre algo más’”, explica el autor radicado en México en entrevista con La Jornada.

“El lenguaje comunica, contacta, explica y toca, simultáneamente. Usamos los sonidos articulados que la evolución nos dio para comunicar. Sin embargo, hay cosas que necesitamos sacar corporalmente. En un poema, la información y la sintiencia (capacidad que tiene un ser vivo de sentir emociones) trabajan juntas, sin despegarse, y producen conexiones más finas, intangibles o inconmensurables.

Un poema tiene historia. Pertenece al tiempo y trae consigo un acomodo de las palabras que encontró su autor. La cuestión es que una vez terminada, dicha composición ya no pertenece a una sola persona, debido a que entra en contacto con una lengua común con todos sus hablantes.

Durante un ciclo de estadías en Canadá, Serrano realizó recorridos invernales que lo expusieron al espectáculo de la nieve. Paulatinamente, quiso traducirla a fotografías y a palabras. Los poemas no describen las fotos y éstas, apenas se asocian con los textos, que, para sumar una nueva perplejidad, se publican de manera manuscrita.

Dividido en cinco apartados, Lo que falta reúne 72 poemas y 81 imágenes tomadas en la provincia de Alberta.

El libro se publicó justo en el preámbulo de la pandemia de covid-19, y desde entonces no ha sido presentado en la Ciudad de México. Además del ejemplar, se incluye un cuadernillo que reproduce los poemas, impresos en español y en inglés, traducidos por Anna Crowe, añade el también profesor de un Seminario de Poesía y Traducción.

Al aparecer en dos lenguas distintas, se incita a un desenvolvimiento en una escala tipográfica y lingüística. “No es que un poema diga cosas que quizás antes no sabías; al contrario, ofrece reflexiones que antes no podían decirse con palabras.

Sin la poesía, nuestras emociones quedarían atoradas y no encontrarían la forma de salir, lo que nos debilitaría inmensamente. Por esa razón, hacemos un bien a nuestra especie si compartimos cualquier creación literaria.

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México se ha convertido en otra fuente de inspiración para el literato, pues además de la poesía, también transmite y enseña a los jóvenes otra de sus grandes pasiones: la traducción.

Serrano Carreto puntualiza que es importante abordar de manera teórica lo que significa una traducción, analizar críticamente cómo funciona un poema y tratar de alcanzar en nuestro idioma lo que se intentó decir en su propia lengua. “He traducido a Shakespeare, a Jaufré Rudel (trovador medieval que escribió en provenzal), así como a poetas contemporáneos que escriben en inglés y francés.

“Una buena traducción nos indicará continuamente varias peculiaridades de un poema. En cambio, una traducción deficiente producirá una obra a ese mismo nivel. Pero no todo queda ahí, porque prevalecerá la comparación con otras rediciones al español, y será evidente que dicho texto no tiene relación alguna con el original.

“Invariablemente, los buenos poemas incitan a su traducción, por eso se vuelven a traducir una y otra vez. Mi recomendación es leer cualquier poema, aunque (al principio) nos resulte extraño y apenas entendamos qué ocurre con esas palabras.

Cuando una construcción poética encienda tu mente, estoy seguro de que recurrirás a muchas otras y, en ese momento, estarás inmerso en un mundo mucho más iluminado, concluye el poeta.