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Ian Plancarte: la naturalidad de un pelotero sordo en el deporte de las señas
 
Periódico La Jornada
Miércoles 12 de abril de 2023, p. a10

Ian Plancarte tiene sordera profunda. Su capacidad de percepción acústica apenas le permite notar algo con demasiado estruendo, como el ruido que hace un rotomartillo que despedaza el concreto. Lo demás, para él, es silencio.

Por eso encontró en el beisbol un medio excepcional para desarrollar cualidades expresivas, sociales y deportivas, porque Ian tiene fama de buen catcher y jardinero.

Su historia la cuenta su mamá, Lucero Osornio, eslabón fundamental en el desarrollo del joven de 27 años y quien lo llevó por primera vez a un diamante cuando apenas había aprendido a caminar.

El beisbol es un deporte de señas y por eso se le facilitó a Ian. Además se juega en arcilla, rara vez, cuando no se pone de acuerdo con algún compañero, escribe lo que quiere expresar en el polvillo pa-ra que no deje dudas, cuenta Lucero.

En México, según datos gubernamentales, hay unos 2.3 millones de personas con discapacidad auditiva. Una población con un alto grado de marginación educativa y laboral. Hay un gran porcentaje de sordos sin capacidad lectoescritura.

Ian tuvo acceso a la educación y atención especializada. Fue oralizado desde pequeño y aprendió el lenguaje mexicano de señas –explica su madre–, pero el beisbol le abrió las puertas para explorar otras formas de integración y comunicación.

Un pelotero normoyente, como se denomina a quien está dentro de los estándares comunes de audición, aprende a agudizar el oído en el diamante. El sonido del golpe a la pelota lo pone alerta sobre adónde enfocar la atención.

Ian, en cambio, tuvo que desarrollar una mayor agudeza visual. Lee el comportamiento de la pelota para saber adónde habrá acción.

La comunicación entre el lanzador y el receptor es por medio de señas, comenta doña Lucero; así que fue muy fácil para él desarrollar esa posición.

La experiencia de Ian en el beisbol ha sido con equipos de jugadores normoyentes. Pero su condición lo hace sensible a la marginación que sufren las personas con esta discapacidad, por lo que participa de manera muy activa en la formación de un equipo de personas con deficiencia auditiva.

No sólo tendrá la responsabilidad de comunicarse con el lanzador o de resguardar los jardines, sino además con un rol como entrenador que conoce los retos para alguien que nunca ha practicado este deporte y, además, carece de audición.

Ian es un joven con mucha seguridad. Eso se lo debe a las herramientas que aprendió y le permitieron estudiar, hoy cursa la preparatoria y tiene una carrera técnica en bases de datos. Pero el beisbol fue unos de los canales que más le ayudaron a ser la persona que es hoy en día, comenta Lucero.

Decía el legendario cronista Pedro Mago Septién que el beisbol es una telegrafía sin hilos. Y en el manejo de esos signos sin sonido, nadie los interpreta mejor que Ian Plancarte, el pelotero al que nadie le roba una base.