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En mayo, el ascenso

El enigma de los Himalaya, destino de los montañistas
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▲ El Dhaulagiri, técnicamente no es difícil, salvo en la arista de la cima, opinan.Foto de Badía Bonilla y Mauricio López
 
Periódico La Jornada
Viernes 31 de marzo de 2023, p. a10

Maurice Herzog, uno de los primeros occidentales blancos en alcanzar una cumbre de más de 8 mil metros, dictó un libro que se convirtió en un clási-co de la literatura de montaña. Annapurna: mi primer ocho mil. No pudo escribirlo con su propio puño, aún estaba internado en un hospital por los estragos de aquella hazaña. La conquista le costó la amputación de algunos dedos de pies y manos. Aquella obra es un infaltable entre los apasionados a esta actividad que tiene poco de deporte y más de práctica mística, coinciden la mayoría de quienes arriesgan sus vidas en las alturas.

Lo que en apariencia carece de sentido, tiene a veces un significado: la justificación de un acto presidido por el desinterés, sentenció el francés Maurice Herzog en su libro y quedó como resumen de la filosofía que pregonan los montañistas.

Badía Bonilla y Mauricio López cumplen con rigor el ideal de quienes buscan alcanzar las cumbres más altas del planeta. Nueve de ellas están en la cordillera del Himalaya, adonde el martes salieron rumbo a Nepal, a 20 mil kilómetros de nuestro país, para intentar por tercera ocasión la cima del Dhaulagiri y sus 8 mil 167 metros, una de las cuentas pendientes en su propósito de llegar a las 14 cimas del mundo.

Cada montaña tiene su propio reto, su propia aura y su ideal, apuntó Badía al pensar en qué los mueve a regresar precisamente a Dhaulagiri.

Y cada montaña produce su leyenda y su propia historia. El K2, una cima de 8 mil 611 metros, durante mucho tiempo imposible y mortal. Entre sus episodios más delirantes está el de 1902 protagonizado por el ocultista y místico Aleister Crowley, quien tras dos meses en esas laderas enloqueció por la falta de oxígeno en las alturas y por el opio que consumía para resistirla. La aventura terminó con Crowley persiguien-do y amenazando a su equipo a punta de pistola.

Dhaulagiri es la séptima montaña más alta del planeta. Ubicada en Nepal, uno de los ocho países que abarca la cordillera del Himalaya, que emergió del mar hace millones de años y cuyas cimas no dejan de crecer con lentitud por el desplazamiento de las placas tectónicas.

Mauricio y Badía describen esta montaña como un reto que técnicamente no es difícil, salvo en la arista de la cima que exige gran esfuerzo físico justo cuando el cuerpo ha sufrido un severo desgaste al superar los 8 mil metros.

Para esta expedición salieron cargados con cerca de 150 kilos de equipaje. Sólo una parte, porque el resto del equipo, casas de campaña, cuerdas, clavos, picos, botas y herramientas diversas, ya los espera en Nepal.

Durante 60 días realizarán las diferentes etapas para intentar el ascenso final. Primero la aclimatación gradual en los distin-tos campamentos de montaña. El cuerpo –pulmones y cerebro principalmente– deben adaptarse a situaciones extremas y peligrosas. Además del trabajo estratégico de ascenso, deben saber interpretar la naturaleza, pues de ello depende reducir el riesgo ante nevadas y avalanchas. Observar las condiciones climatológicas adecuadas para ata-car la cumbre sin que sea una misión suicida.

Entre el 6 y el 12 de mayo, este matrimonio mexicano intentará mirar el mundo desde las alturas del Dhaulagiri, la Montaña Blanca en sánscrito. Será la décima cumbre de su proyecto de vida, esa que han consagrado a perseguir lo inútil, lo que en verdad vale la pena.