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Excarceladas agradecen el fin de las torturas y la nueva oportunidad
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▲ De izquierda a derecha: Suyen Barahona Cuán era dirigente del partido Unión Democrática Renovadora. A Karla Patricia Vega Canales no la dejaban ver el sol y había recibido una sentencia de 15 años de prisión. Ligia Gómez recibió a sus compatriotas y se compromete a apoyar a los desterrados que no tienen familia en Estados Unidos.Foto tomadas de sus redes sociales
 
Periódico La Jornada
Viernes 10 de febrero de 2023, p. 22

La liberación y destierro a Estados Unidos de 222 presos políticos nicaragüense es una nueva oportunidad de vida y una emoción desbordante ante la ola de represión impuesta por el presidente Daniel Ortega, señalaron las hasta ayer presas políticas Karla Patricia Vega Canales y Suyen Barahona Cuán.

Karla Patricia Vega Canales en entrevista telefónica con La Jornada afirma: Me siento muy feliz con esta decisión. Estábamos siendo torturadas: nos metían en celdas de castigo, no nos hacían pasar la comida; a mí no me permitían ver el Sol, no me pasaban ropa. Estoy feliz por una parte, pero triste por otra porque dejé en Nicaragua a mi familia, y voy a luchar para ver cómo pudo traérmela a Estados Unidos. Esto va en represalia: la toman conmigo, la van a tomar con mi familia.

A unas horas de haber llegado a Washington, detenida en noviembre pasado y condenada el martes pasado 15 años de prisión por conspiración al Estado y ciberdelitos, expone: “La gente en Nicaragua está desesperada, pero no puede hablar. No tienen la facilidad que hora tenemos nosotros.

El gobierno de Ortega está haciendo demasiadas cosas, pues está asesinando calladamente, está reprimiendo calladamente; nadie dice nada. Hay que dar la voz para que todo el mundo se dé cuenta de lo que está pasando en Nicaragua... ¡Qué viva Nicaragua !, expresa Vega Canales.

Ella es un ama de casa, que no pertenece a ningún grupo político, pero sí participó en protestas.

Tras arribar a Estados Unidos, Suyen Barahona Cuán, otra de las liberadas y dirigente del partido Unión Democrática Renovadora (Unamos), dice en un video difundido en redes sociales: es una emoción desbordante por ver a tanta gente amiga, tanta agente comprometida con ellos.

Viajamos juntos con personas que habían sido injustamente encarceladas desde hace cuatro o cinco años; mucho antes de que yo fuera detenida. Así es que ha sido una alegría inmensa, un triunfo para los nicaragüenses, agrega Barahona, quien fue detenida en junio de 2021 y sentenciada en febrero pasado a ocho años tras las rejas, pero ayer se encontró en Estados Unidos, aunque sin su familia.

Ligia Gómez, nicaragüense exiliada en Estados Unidos y quien recibió a sus compatriotas, comenta en entrevista con La Jornada que lo que ha sucedió hoy es un asunto de esperanza. Todos tenemos esperanza con lo que ha sucedido Tanto ellos como nosotros estamos contentos de que el pueblo nicaragüense tenga una segunda oportunidad de vida.

Sobre la liberación, comentó: Lo que ellos nos han dicho es que los fueron sacando de las prisiones a las 2 de la madrugada para llevarlos a la fuerza aérea de Nicaragua y subirlos a un avión. Les dijeron que los llevaban a otro país sin precisarles a cuál ni tampoco les notificaron que perdían la nacionalidad nicaragüense. Se dieron cuenta hasta que llegaron aquí, aunque, a decir de ellos, siguen siendo nicaragüenses y nadie les puede quitar eso, agregó quien fue secretaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional en el Banco Central de Nicaragua.

A ciegas, sin país ni familiares

Detalló que “les dieron un pasaporte con la prisión como su domicilio porque no tenían ningún documento para viajar, nada. Se dieron cuenta de eso hasta que subieron al avión antes de traerlos para acá (Washington). Estando aquí se dieron cuenta en donde estaban. Los mantuvieron desinformados prácticamente todo el proceso.

Lo que sabemos hasta ahora es que el gobierno de Estados Unidos les aplicará el parole humanitario, que es el permiso de estadía por dos años, tiempo en el que podrían pedir un asilo político., señala.

El gobierno estadunidense, asegura, solamente les estará asistiendo por tres noches en un hotel mientras se logra conectar a todas estas personas en diferentes opciones.

En su semblante, ellos manifiestan cansancio por lo largo que ha sido todo este proceso, se siente mucha expresión de su parte. Pero también hay mucha incertidumbre, todavía. Nos han dicho que no tienen a nadie, ni amigos ni conocidos aquí. Sin embargo, la gente que ya vive aquí se ha volcado a apoyarlos. No soy la única que está acá. Les han estado ofreciéndoles su asistencia, como traduciéndoles cosas u ofreciéndoles sus contactos por cualquier circunstancia, relata.

Detalla que ha escuchado “que les están diciendo: ‘ustedes no están solos, aquí estamos los nicaragüenses para apoyarlos, ustedes tienen aquí a su compatriotas’. Simplemente los abrazan y los acogen. Entonces, ellos tienen el apoyo de estas personas que han vivido en el país por muchos años y se han volcado en solidaridad para recibirlos y seguro así será hasta que se estabilicen”.

Gómez llegó a Estados Unidos en septiembre de 2018 tras renunciar a su cargo de secretaria política del Frente Sandinista y denunciar la acciones del gobierno de Daniel Ortega ante el Congreso estadunidense.

No podía regresar a mi país. Desde antes de salir, ya vivía persecución política y amenazas. Prácticamente no puedo regresar a mi patria. Ahora me toca apoyar a la gente que está llegando, y que muchos de ellos, la mayoría, no tienen familiares en Estados Unidos que los reciban, destaca.