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Revelan pautas de cómo cambian las temperaturas de los cinturones jupiterinos

Descubren que suben y bajan siguiendo periodos definidos no ligados a las estaciones ni a otro ciclo conocido por los científicos

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▲ Estas imágenes infrarrojas de Júpiter con color añadido fueron obtenidas por el telescopio Very Large, del Observatorio Europeo Austral, en 2016, y contribuyeron al nuevo estudio.Foto ESO / N.L. Fletcher / Archivo
 
Periódico La Jornada
Martes 20 de diciembre de 2022, p. 2

Madrid. Cuatro décadas de observaciones de naves espaciales y telescopios terrestres han revelado pautas inesperadas en la forma en que las temperaturas de los cinturones de Júpiter cambian con el tiempo.

Se trata del estudio más largo realizado sobre las temperaturas de la troposfera superior del planeta, capa de la atmósfera donde se produce su clima y se forman sus características nubes rayadas de colores, informó la NASA.

La troposfera de Júpiter tiene mucho en común con la de la Tierra: es donde se forman las nubes y se agitan las tormentas. Para comprender esta actividad, los científicos necesitan estudiar ciertas propiedades, como el viento, la presión, la humedad y la temperatura. Desde las misiones Pioneer 10 y 11 de la NASA en los años 70, se sabe que, en general, las más frías están asociadas a las bandas más claras y blancas (conocidas como zonas), mientras las más oscuras, de color marrón rojizo (conocidas como cinturones), son las más cálidas.

Sin embargo, no existían suficientes conjuntos de datos para comprender cómo varía el clima a largo plazo. La reciente investigación, publicada ayer en Nature Astronomy, abre nuevos caminos al estudiar imágenes del brillante resplandor infrarrojo (invisible para el ojo humano) que se eleva desde las regiones más cálidas de la atmósfera, midiendo directamente las temperaturas de Júpiter por encima de las coloridas nubes. Los científicos recogieron estas imágenes a intervalos regulares durante tres de las órbitas del gigante alrededor del Sol, cada una de las cuales dura 12 años terrestres.

En el proceso, descubrieron que las temperaturas de Júpiter suben y bajan siguiendo periodos definidos que no están ligados a las estaciones ni a ningún otro ciclo conocido por los científicos. Dado que este planeta tiene estaciones débiles –está inclinado sobre su eje sólo 3 grados, en comparación con los 23.5 de la Tierra–, los científicos no esperaban encontrar temperaturas que variaran en ciclos tan regulares.

Conexión entre latitudes

El estudio también reveló una misteriosa conexión entre los cambios del clima en regiones separadas por miles de kilómetros: A medida que subían las temperaturas en determinadas latitudes del hemisferio norte, bajaban en las mismas latitudes del hemisferio sur, como en una imagen espectacular a través del ecuador.

Esto fue lo más sorprendente, afirmó en un comunicado Glenn Orton, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autor principal del estudio. Encontramos una conexión entre cómo variaban las temperaturas en latitudes muy distantes. Es similar a un fenómeno que vemos en la Tierra, donde las pautas meteorológicas y climáticas en una región pueden tener una influencia notable en el tiempo en otros lugares, con las de variabilidad aparentemente conectados por vastas distancias a través de la atmósfera.

El siguiente reto es averiguar qué causa estos cambios cíclicos y en apariencia sincronizados.

Ahora hemos resuelto una parte del rompecabezas, que es que la atmósfera muestra estos ciclos naturales, señaló Leigh Fletcher, coautor del estudio e integrante de la Universidad de Leicester, en Inglaterra. Para entender qué impulsa esas pautas y por qué se producen en estas escalas de tiempo concretas, necesitamos explorar tanto por encima como por debajo de las capas nubosas.

Una posible explicación se hizo evidente en el ecuador: Los autores del estudio descubrieron que las variaciones de temperatura más arriba, en la estratosfera, parecían subir y bajar de forma opuesta a como se comportan en la troposfera, lo que sugiere que los cambios en la estratosfera influyen en los que ocurren en la troposfera y viceversa.

Orton y sus colegas iniciaron el estudio en 1978. Mientras duró su investigación, escribían propuestas varias veces al año para conseguir tiempo de observación en tres grandes telescopios del mundo: el Very Large de Chile, así como el Infrarojo, de la NASA, y el Subaru, de los Observatorios Maunakea de Hawái.

Durante las dos primeras décadas, se turnaron para viajar a esos observatorios y recopilar la información que les permitiría unir los puntos. (A principios de siglo, parte del trabajo de los telescopios podía hacerse a distancia).

Luego vino lo más difícil: combinar observaciones de varios años procedentes de diversos telescopios e instrumentos científicos para buscar patrones. Junto a estos científicos veteranos en su estudio de larga duración había varios estudiantes en prácticas, ninguno de los cuales había nacido cuando comenzó el estudio. Son estudiantes de Caltech, en Pasadena (California); Cal Poly Pomona, en Pomona (California); Universidad del Estado de Ohio, en Columbus (Ohio), y Colegio Wellesley, en Wellesley (Massachusetts).

Esperan que el estudio ayude a predecir el tiempo en Júpiter, ahora que tienen un conocimiento más detallado del mismo. La investigación podría contribuir a la modelización del clima, con simulaciones por computadora de los ciclos de temperatura y de cómo afectan al clima, no sólo de Júpiter, sino de todos los planetas gigantes del sistema solar y más allá.