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Cada vez más legisladores dicen ser socialistas democráticos

La ola progresista dio batalla y obtuvo triunfos claves en los comicios de EU

Fracasó el intento de instalar a políticos derechistas en puestos que controlan los procesos electorales

Especial para La Jornada y Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 22 de noviembre de 2022, p. 25

Washington y Nueva York., En las elecciones intermedias, hace dos semanas, el enfoque fue sobre cuál partido controlaría el Congreso y el futuro de Donald Trump y sus bases derechistas, pero detrás de los titulares también hay otra historia: los triunfos de fuerzas progresistas tanto a nivel nacional como regional que serán –argumentan ellos– claves en determinar la pugna por el futuro de Estados Unidos.

Ahora habrá más progresistas fuertes en la Cámara de Representantes que nunca, declaró el senador socialista democrático Bernie Sanders al concluir la elección, subrayando el triunfo de ocho legisladores progresistas, pro sindicalistas en el Congreso.

Con ello, casi una cuarta parte de los 435 integrantes de la cámara baja se autodefinen como progresistas, y entre ellos cada vez hay más que se identifican como socialistas democráticos.

Sí pienso que estamos creciendo, y sí, pienso que la izquierda está creciendo y madurando, agregó la diputada federal Alexandria Ocasio-Cortez, la joven socialista democrática conocida por sus siglas AOC, quien ganó su relección este año y sigue como líder de un grupo de legisladores progresistas que han obtenido un perfil nacional. En entrevista con The Intercept, AOC agrega que por mucho tiempo, la izquierda en Estados Unidos, hasta muy, muy recientemente, no ha estado acostumbrada al poder, de estar en el poder, de usar el poder, en términos de su presencia en puestos electos.

Pero también hubo triunfos dramáticos a nivel local, donde se realizaron algunas de las batallas políticas más feroces. El partido Working Families Party y la organización política Democratic Socialists of America festejaron victorias a través del país, con sus candidatos triunfando en congresos estatales y municipales, y en obtener puestos claves en administración pública, sobre todo los encargados de vivienda, salud y fiscalías locales.

En el barrio de Astoria, en la ciudad de Nueva York, los votantes eligieron a candidatos que se identificaban como socialistas democráticos a todos los puestos locales con excepción de uno. Esta es la primera vez en la historia estadunidense, o por lo menos en los últimos 100 años, que el concejal municipal, la persona en la asamblea estatal (cámara baja), el senador estatal y la legisladora federal no son capitalistas, subrayó AOC.

Pero estas elecciones no eran sólo sobre puestos políticos, sino también sobre cambios en las políticas. En estas elecciones, votantes en más de 30 estados participaron en una forma de democracia directa al usar el mecanismo de referendo para promover reformas a leyes y políticas sobre varios temas, comenta Sarah Anderson, del Institute for Policy Studies. Afirmó que con ello se logró que votantes aprobaran la defensa de derechos al aborto en estados como Michigan, financiamiento para educación pre-kínder en Nuevo México y la reducción de deuda médica en Arizona, entre otros ejemplos.

El derecho al aborto

De hecho, los votantes en Michigan, California y Vermont aprobaron medidas para proteger el derecho al aborto en respuesta a la anulación por la Suprema Corte del derecho federal a éste, y hasta en estados conservadores como Montana y Kentucky los votantes rechazaron iniciativas para limitar aún más el acceso a la interrupción del embarazo.

Por otro lado, votantes en Maryland y Misuri se sumaron a 19 estados más al aprobar medidas para legalizar la mariguana de uso recreativo.

Como resultado de otra iniciativa estatal sometida a los votantes en esta elección, Arizona se convirtió en uno de los 19 estados que permiten que estudiantes indocumentados que residen en esos estados se matriculen en las universidades públicas pagando lo mismo que residentes ciudadanos.

Arizona también aprobó una medida que obliga a todo donante que contribuye con más de 5 mil dólares a un candidato político a identificarse públicamente, poniendo fin a la práctica de ricos a ocultar sus donaciones.

En Illinois, sindicatos y otros progresistas dieron batalla a intereses empresariales para lograr la aprobación de una medida estatal constitucional que garantiza a los trabajadores su derecho a la negociación de contratos colectivos, ante la ofensiva conservadora de años para limitar y anular derechos laborales. La enmienda también hará más difícil que legisladores conservadores logren su objetivo de que Illinois se sume a 27 estados en el país que tienen leyes estatales antisindicales.

Pero tal vez más importante fue donde la derecha fue derrotada. Aunque unos 150 legisladores federales que apoyaron a Trump y cuestionaron la legitimidad de la elección presidencial de 2020 ganaron su relección, casi todos los candidatos endosados por Trump para gobernador y para integrar la legislatura federal en los estados claves del mapa electoral perdieron.

Más aún, el esfuerzo para instalar a políticos en puestos que administran y controlan los procesos electorales estatales no funcionó en varios de los estados bisagra. Los que rechazaron el resultado de la elección presidencial perdieron la votación para secretario de estado en Arizona, Michigan y Nevada, y además estos aliados de Trump también perdieron la contienda para gobernador en Pensilvania y para secretario de estado en Georgia, declaró la agrupación States United, que gastó millones en este esfuerzo con el objetivo de proteger la integridad de los comicios presidenciales de 2024.

Estos esfuerzos de resistencia, junto con los triunfos de políticos e iniciativas apoyados por sectores progresistas que también marcaron este último ciclo electoral, son algunas señales del potencial de fuerzas democratizadoras en Estados Unidos.