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Economía moral

Adiós a Michael Maccoby, quien me enseñó a vivir

E

l 5 de noviembre falleció Michael Maccoby, el más destacado de todos los alumnos de Erich Fromm. Nacido en Estados Unidos y doctorado en antropología en Harvard, vino a México a prepararse como sicoanalista en el Instituto Mexicano de Psicoanálisis que Erich Fromm fundó. La relación de Maccoby con Fromm fue muy estrecha, éste fue su sicoanalista. Juntos publicaron (en inglés y en español) el libro Social Character in a Mexican Village, 1970 (traducido como Sociopsicoanálisis del campesino mexicano, FCE, 1973). Aquí fue la primera vez que se operacionalizó y se estudió empíricamente el concepto de carácter social, una de las grandes aportaciones conceptuales de Fromm, que vincula estrechamente la sicología y el sicoanálisis con las ciencias sociales. En mi tesis doctoral ( Ampliar la mirada. Un nuevo enfoque de la pobreza y el florecimiento humano, inédita y disponible en mi página web) dedico el capítulo 4 a la visión de necesidades humanas, carácter y carácter social de Fromm y de Maccoby. Antes de continuar con estos conceptos quiero añadir que, en 1966, a los 22 años, viví una crisis profunda que me hizo buscar ayuda sicoanalítica. Para mi buena suerte, encontré a Maccoby, quien para entonces era ya sicoanalista practicante y, en efecto, me enseñó a vivir. No sería quien soy sin la interacción con él. Así relaté la concepción de carácter y de carácter social, en mi tesis:

El concepto de carácter social de Fromm se acerca al modo en que Marx solía analizar la conducta humana: como personificación de categorías económicas, lo que se aprecia en esta cita de El Capital: “El contenido objetivo de este proceso de circulación –la valorización del valor– es su fin subjetivo, y sólo actúa como capitalista, como capital personificado, dotado de conciencia y de voluntad, en la medida en que sus operaciones no tienen más motivo propulsor que la apropiación progresiva de riqueza abstracta, el apetito insaciable de ganancias”. Fromm plantea que a la par de la semejanza entre todos los seres humanos, por compartir las mismas dicotomías existenciales [en las que basa su visión de la esencia humana], se presenta su diversidad; los individuos son únicos por el modo en el que resuelven su problema humano. La infinita diversidad de la personalidad es una característica de la existencia humana. El carácter, junto con el temperamento conforman la personalidad. El carácter es adquirido. El temperamento se refiere al modo de reacción y es algo constitucional e inmodificable. El carácter se forma por las experiencias de la persona, en especial, por las de su infancia y es modificable por el conocimiento de uno mismo y por nuevas experiencias. Si una persona tiene un temperamento colérico reaccionará ‘rápido y fuerte’. Pero aquello ante lo cual reacciona de esa manera depende de su carácter. Si es una persona productiva, justa y amorosa reaccionará de manera rápida y fuerte cuando ama, cuando se siente lleno de ira por la injusticia, y cuando es impresionado por una nueva idea. Las diferencias de temperamento pueden dar lugar a preferencias, que no tienen significado ético. En cambio, las diferencias de carácter son de la mayor importancia en términos éticos. Freud elaboró una penetrante y consistente teoría del carácter como un sistema de impulsos que forman la base de la conducta, pero que no son idénticos a ésta. La estructura de carácter determina la acción, como también determina los pensamientos y las ideas ( Más allá de las cadenas de la ilusión). Fromm concuerda con Freud en que: 1) los rasgos de carácter subyacen a la conducta; 2) podemos no ser conscientes de la acción de las poderosas fuerzas del carácter, y 3) lo fundamental no son los rasgos aislados de carácter, sino su conjunto; el carácter es un síndrome. La diferencia básica con Freud es que Fromm rechaza que libido sea la fuerza principal del carácter. Postula, en cambio, que las personas se relacionan con el mundo: 1) adquiriendo y asimilando cosas, y 2) relacionándose con personas y consigo mismo. Al primero le llama el proceso de asimilación; al segundo, de socialización. Los dos procesos están abiertos y no, como en el animal, determinados instintivamente. El ser humano puede adquirir cosas recibiéndolas, tomándolas o produciéndolas, pero tiene que adquirirlas y asimilarlas de alguna manera para satisfacer sus necesidades. El hombre no puede vivir solo, sin relaciones con los demás. Fromm define el carácter, como la forma (relativamente permanente) en la que se canaliza la energía síquica en los procesos de asimilación y socialización [lo que se podría simplificar a el carácter es la forma de satisfacer las necesidades]. El carácter es un sustituto del aparato instintivo del animal; permite a la persona actuar con consistencia sin tener que deliberar a cada paso. Además, desempeña una función selectiva respecto a las ideas y los valores. Las ideas seleccionadas, resultado del carácter, tienden a reforzarlo, ya que le confirman lo ‘correcto’ de sus actitudes. La familia promedio es la agencia síquica de la sociedad y, al ajustarse a su familia, el niño adquiere el carácter que más tarde le permitirá ajustarse a las tareas que tiene que hacer en la sociedad. ( Ética y psicoanálisis).

Veamos el concepto de carácter social de Fromm y Maccoby. Fromm señala que Marx postuló la dependencia mutua entre las bases económicas de la sociedad y las instituciones legales y políticas, su filosofía, arte, religión, etcétera. Las primeras determinan las segundas, que forman la ‘superestructura ideológica’; pero Marx y Engels no demostraron de qué manera se transforman las bases económicas en una superestructura ideológica. Mediante el uso de los instrumentos sicoanalíticos, dice Fromm, puede llenarse esta laguna en la teoría marxista, y demostrar los mecanismos por los cuales se vinculan la estructura económica básica y la superestructura. Una de dichas conexiones radica en lo que he llamado el carácter social y la otra en la naturaleza del inconsciente social. El carácter social es el núcleo de la estructura de carácter que es compartido por la mayoría de los miembros de una misma cultura. “El concepto de carácter social –señalan Fromm y Maccoby– no se refiere a la estructura de carácter completa, altamente individualizada, única, que existe en cada individuo, sino a la ‘matriz de carácter’, al síndrome de rasgos de carácter que se ha desarrollado como una adaptación a las condiciones económicas, sociales y culturales comunes al grupo” (Social Character in a Mexican Village). Los líderes de un grupo cualquiera serán con frecuencia aquellos cuyo carácter individual es una manifestación particularmente intensa y completa del carácter social –si no de la sociedad toda, por lo menos de una clase poderosa dentro de ella. En sociedades desarrolladas, usualmente se encuentra que las diversas clases tienen diferente carácter social, dependiendo de su diferente papel en la estructura social. Esto mismo encontramos en la comunidad campesina estudiada, añaden. En las próximas entregas seguiré abordando, en particular, las aportaciones de Maccoby, tanto en el libro con Fromm como después de su regreso a EU en 1968.

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