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Fernando Martínez Heredia: la herejía cubana
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ernando era antes que nada generoso y cariñoso. También impresionaba la lucidez que compaginaba con su sencillez. Era profundo, pero bromista, polémico, audaz y consecuente; crítico, incisivo, pero comprometido con el futuro socialista de la humanidad. Todo ello dirigido a lograr una acción práctica congruente. En una palabra, era cubanísimo. Nació por allá de 1939, luchó con el 26 de Julio, y con apenas 27 años viajó con Nicolás Guillén a Chile. La revista Punto Final lo presentó como: “El joven director de la revista Pensamiento Crítico De una extremada sencillez, no parece profesor de filosofía marxista. Más bien tiene aspecto de estudiante. Ni parece tampoco director del Departamento de Filosofía de la Universidad de la Habana”. Así permaneció toda su vida.

Este año se publicó un libro póstumo: Pensamiento crítico y revolución: antología necesaria . Una selección de conferencias y escritos, que compiló y prologó Magdiel Sánchez. Abarca desde su primera publicación de 1967, El ejercicio de pensar, que auguraba su futuro: generar la necesaria capacidad de construir pensamiento crítico, hasta su última conferencia impartida en el duodécimo taller: Paradigmas emancipatorios desde América Latina y Caribe. Nuevos escenarios de disputas hegemónicas entre emancipación y dominación, realizado en el Instituto de Filosofía. Editado por dos institutos universitarios, el de Estudios de América Latina, de Buenos Aires, y el de Filosofía, de La Habana; por dos editoriales, la argentina El Colectivo y la Mexicana Incendiar el Océano. El libro agrupa los escritos por grandes temas: desde Cuba y por Cuba; la encrucijada latinoamericana; pensamiento crítico, socialismo y revolución; cuento, poema y vida y un epílogo de Frei Betto.

Difícil resulta presentar la gran riqueza de pensamiento que construye. Sólo algunas ideas nodales que lo atraviesan:

1. La revolución cubana ha sido una gran herejía desafiante. Irrumpe como antidictatorial, nacionalista y antimperialista, liberación realizada por el pueblo, campesinos, estudiantes, profesionistas y algún obrero, como tantas otras en el continente que se perdieron; realizada, además, en las orillas más deformadas y dependientes del capitalismo. A pesar de no cumplir con los requisitos teóricos de manual, pronto lanzó su utopía hacia el socialismo, uno diferente, uno que pone el acento en un hombre nuevo, como decía el Che. Dando incontables y audaces batallas contra los reveses, en 1953 en el ataque al cuartel Moncada; en 1956, cuando el desembarco fue dispersado; en 1962 la crisis de los cohetes; en 1970 cuando la crisis de la zafra; en 1985 con la total rectificación y a partir del periodo especial con el bloqueo total, el reto de sobrevivir año, tras año. La victoria posible siempre vinculada a reforzar el poder popular.

2. La permanente batalla de las ideas, batalla cultural, batalla de la educación, como el proceso mas decisivo y necesario para pensar y construir ese socialismo diferente y para sobrevivir. Martínez Heredia subraya la ineludible tarea de sostener esta batalla, no sólo en Cuba, pues el esfuerzo principal del neoliberalismo está puesto en la guerra cultural, mediante sus múltiples instrumentos y mecanismos, para vaciar las conciencias frente al espejismo constante del consumo y las oportunidades democráticas, aun cuando la capacidad de consumo y oportunidades se reduce a pequeños núcleos. Plantea que el objetivo de la globalización no es establecer el pensamiento único, sino vaciar de pensamiento a las mayorías.

3. América Latina sigue siendo la región donde se producen con mayor intensidad las contradicciones y en consecuencia los movimientos sociales, políticos y diversos procesos de cambio. Hace falta más que nunca una verdadera integración. La política revolucionaria no puede conformarse con ser alternativa. La naturaleza del sistema lo ha situado en un callejón sin salida, pero su poder y recursos le permiten un amplio arco de respuestas contra los procesos de cambio. En la medida que vayamos obteniendo triunfos y cambios en nosotros mismos, convertiremos las alternativas en procesos de emancipación humana y social.

4. Las dificultades de la construcción de pensamiento crítico. Sólo un proceso sistemático y riguroso de análisis a partir del conocimiento preciso de las circunstancias que se enfrentan puede llevar a una práctica consciente que permita enfrentar lo imposible y convertirlo en posible. Toda posibilidad de comprensión profunda de un proceso apunta a descubrir las contradicciones muy diversas que lo integran, descifrarlas sin ocultarlas en prejuicios dogmáticos, en esquemas preconcebidos. Pone diversos ejemplos de las contradicciones que se dieron entre las fuerzas de izquierda en las etapas de lucha en Cuba, entre Guiteras y el Partido Socialista; durante el sectarismo de los años 60; también entre Cuba y la URSS, con sus políticas siempre negociadoras: en 1962 y 1968, cuando Fidel reclamó: Sostener inconcebibles negociaciones económicas con las dictaduras de América Latina, en la liberación de Angola y Namibia. Recuerda cómo en los años 60 señalaban que tenemos que lograr que el marxismo-leninismo se ponga a la altura de la revolución cubana. Por ahí se abrió camino la teoría de la dependencia a la luz de este pensamiento crítico.

* Investigadora de la UPN. Autora de El Inee