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Biden, aferrado al gran garrote // Flaquea Cumbre de las Américas // Hasta ahora, 25 países ponen peros

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▲ Ejecutivos de Twitter dijeron al personal que el acuerdo de compra por 44 mil millones de dólares del presidente ejecutivo de Tesla, Elon Musk, avanza como se esperaba y que la oferta no se renegociaría, informó un reportero de Bloomberg News. El mismo día la compañía anunció una nueva política contra la desinformación, a fin de combatir la propagación contenidos peligrosamente falsos. Bajo su nueva Política contra la desinformación en tiempos de crisis, Twitter pondrá etiquetas de advertencia a toda información infundada sobre crisis humanitarias en desarrollo. No se podrá dar Me gusta, renviar o responder a mensajes que violen las nuevas normas. (Con datos de Reuters y Ap)Foto Ap
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n menos de tres semanas iniciarían los trabajos de la novena Cumbre de las Américas y el gobierno estadunidense mantiene en el aire su respuesta oficial –aunque es previsible cuál será– sobre la participación de las 35 naciones que forman parte del continente, luego del rechazo de varios gobiernos latinoamericanos –con el de México en primer lugar– a la política excluyente que pretende aplicar el país anfitrión.

El próximo 6 de junio debería arrancar, pero es la hora en la que el presidente Joe Biden se niega a abrir la puerta para que todas las naciones del continente participen en igualdad de condiciones y derechos, tal cual lo establece el consenso que llevó a la creación de ese mecanismo. Caprichosito y con el gran garrote en la mano, el gobierno estadunidense sólo da largas y más largas, a la par que crece el rechazo de la comunidad latinoamericana a la citada pretensión.

Los Ángeles será la sede de la novena cumbre, una ciudad colmada de latinoamericanos –con los mexicanos en primerísimo lugar– que fue seleccionada (Departamento de Estado dixit) por tratarse de una ciudad con profundos y robustos lazos con el hemisferio y alberga a la mayor comunidad hispana/latina de Estados Unidos, cuyo gobierno, según dice, ha demostrado, y seguirá demostrando, su compromiso con un proceso inclusivo.

Eso en el bla, bla, bla, porque en los hechos su política es totalmente excluyente y sólo él pretende decidir –sin tener derecho a ello– quiénes sí y quiénes no participan en la Cumbre de las Américas, por mucho que de los cerca de 13 millones de habitantes de Los Ángeles alrededor de 6 millones (algo así como 46 por ciento del total) son de origen latinoamericano y caribeño (mexicanos=4.5 millones, más o menos, de acuerdo con el Censo 2020 de Estados Unidos).

Desde que el presidente López Obrador denunció la intención estadunidense de ser selectivo a la hora de girar invitaciones para la multicitada cumbre, van y vienen llamadas telefónicas de alto nivel, videoconferencias, enviados de un lado y otro, intercambio de mensajes y mucho más, pero no hay un pronunciamiento oficial por parte del gobierno estadunidense que se aferra a ser el único que maneje las fichas.

Entre lo más reciente aparece un ex senador demócrata, Christopher J. Dodd, quien oficialmente opera como asesor de la Casa Blanca para la novena Cumbre de las Américas. Este personaje se entrevistó (virtualmente) con el presidente López Obrador para abordar el tema de las invitaciones. Pero el gringo no se quitó las anteojeras –como las que ponen a los caballos– y a todo dijo que no. He ahí de qué tamaño es nuestro compromiso con un proceso inclusivo.

Pero el mandatario mexicano no se amilanó: “no es nada fácil, son cuestiones muy complejas, porque son cambios de políticas viejas que datan de más de dos siglos y que se alentaron con la guerra fría; tenemos que relacionarnos de manera distinta en América y en el mundo, y hacer a un lado la confrontación y la guerra; buscar la relación de amistad entre los pueblos y evitar que por las malas decisiones de los políticos sufran nuestros pueblos. Estamos obligados a actuar con responsabilidad. Y hay veces que asuntos verdaderamente intrascendentes los sitúan los políticos o los grupos de intereses creados por encima de todo, los elevan a rango supremo, y por lo general tiene que ver con lo ideológico, con lo dogmático, con el fanatismo”.

En vía de mientras, hasta ahora el marcador es totalmente contrario al aferrado Joe: si mantiene su política excluyente, no asistiría el presidente López Obrador; tampoco el mandatario boliviano Luis Arce Catacora, el guatemalteco Alejandro Giammattei ni los dirigentes de la Comunidad del Caribe (Caricom, integrada por 15 naciones); Jair Bolsonaro ya dijo que no cuenten con él, al igual que Daniel Ortega; el argentino Alberto Fernández y Gabriel Boric ponen peros (aunque asistirían), lo mismo que la hondureña Xiomara Castro, y contando. Mientras, Biden hace guiños (muy pinches, pero guiños finalmente) a Cuba y Venezuela. En síntesis, 25 naciones americanas, de 35 en total, cuestiona el proceder gringo. Pero Biden no suelta el garrote.

Las rebanadas del pastel

¿Acto fallido, fantasmas nocturnos o sueños en el infierno?: George W. Bush denunció “la decisión de un hombre de lanzar una invasión totalmente injustificada y brutal de Irak… quiero decir Ucrania”. Solito se embarró, pero eso no le quita de encima su millón de muertos en esa nación del Oriente Medio.