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Arde Notre Dame
La restauración costará cientos de millones de euros, prevén expertos

Algunos calculan que tardará entre 10 y 20 años

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▲ Una combinación de dos imágenes captadas el pasado lunes 16 de abril muestra el centro de la catedral de Notre Dame antes y después del incendio que devastó la construcción de estilo gótico. En el centro destaca La Piedad, obra de Nicolas Coustou creada en el siglo XVII.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de abril de 2019, p. 4

París. ¿Cuánto tiempo se necesitará para restaurar Notre Dame? ¿Se podrá restablecer la joya arquitectónica tal y como era antes del siniestro? ¿Cuánto costará? Estas son algunas de las preguntas a las que se enfrentan los expertos un día después del devastador incendio.

Coste de la restauración: Las cifras varían según las técnicas tradicionales o nuevas que podrían ser utilizadas, pero alcanzarán varios centenares de millones de euros, de acuerdo con los expertos, y la ola de solidaridad que se dio desde las primeras horas del incendio permitirá cubrir ese presupuesto. Esta vez, lo que faltará no es el dinero, dijo el periodista francés especializado en historia Stéphane Bern, en alusión al hecho de que hay muchos monumentos en Francia en peligro y faltos de financiamiento.

Plazos: Los pronósticos sobre los plazos de la restauración son muy variables. Las obras tomarán entre 10 y 20 años como mínimo, según Bern. Dependerá de la evaluación de los daños, del peritaje, de las licitaciones. También de los trabajos preparatorios, de saneamiento, de consolidación y de secado. Pero una vez se hayan franqueado todas estas etapas y se hayan seleccionado a las empresas competentes, la restauración efectiva de la catedral será relativamente rápida, según los expertos.

Licitaciones: A diferencia de las catedrales de otros países o de la de Estrasburgo (ubicada en el este de Francia), que no pertenecen al Estado, la restauración de la catedral de París obedece a las complejas reglas de las licitaciones públicas: las empresas seleccionadas echan mano de subcontratistas, quienes a su vez pueden recurrir igualmente a otras empresas. Estas pueden incluso contratar a personas poco cualificadas en las obras, según un arquitecto que pidió el anonimato.

Este sistema estatal está considerado por algunos arquitectos como menos seguro para el control diario sobre la conservación de un monumento. En cambio, en el caso de la catedral de Estrasburgo hay un equipo que cada día verifica su estado.

Seguro: ¿Quién fue responsable de qué? Primero habrá que determinar el origen del siniestro y sus circunstancias –algo que no se anuncia nada fácil– para establecer el papel del seguro.

Reapertura Al Público: El interior de la catedral podría ser reabierto al público rápidamente, puesto que así lo desearon tanto el gobierno como el arzobispado. Pero, lógicamente, primero habrá que verificar la solidez de la estructura del monumento.

Bóvedas: Las bóvedas pueden haber quedado fragilizadas por sendos choques térmicos sucesivos, primero el fuego y luego el agua, que saturaron las vigas. Se requerirán estudios largos y minuciosos.

Armaduras: Restablecer la silueta original de la catedral no supone un problema mayor. Pero las magníficas armaduras, sobre todo las del coro y la nave, con sus rastros de historia desde el siglo XII, se perdieron para siempre. Este conjunto era uno de los más bellos de Francia y se trata de una gran pérdida para el patrimonio, como testigo de un saber hacer, transmitido de generación en generación.

¿Las armaduras de madera de roble serán restauradas exactamente igual? Es el deseo de muchos arquitectos, aunque otros abogan por una reconstrucción rápida, con estructuras metálicas o de cemento.

Aguja: La reconstitución de la aguja no debería suponer ningún problema, puesto que ya se hizo en el siglo XIX.

Andamios: Se deberán prever andamios gigantes y complejos. Y probablemente colocar por encima de la catedral un paraguas gigante para que la techumbre se seque. Luego se deberá retirar la madera para evitar un desequilibrio y se iniciará la fase de secado general. Si se debieran apuntalar las bóvedas que se elevan a 33 metros, la operación con los andamios sería todavía más compleja.