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Sorpresa entre analistas

Washington retira de Caracas a su personal diplomático

Ninguna acción estadunidense en AL se ha tratado de democracia y libertad, dice ex alto funcionario

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▲ Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado de Venezuela (al centro), encabezó ayer una protesta en Caracas por el apagón que afecta por quinto día al país y que ha agravado el desabasto.Foto Afp
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de marzo de 2019, p. 24

Nueva York. El régimen de Donald Trump anunció de manera repentina el retiro de todos sus diplomáticos de Venezuela, al tiempo que reiteró, con el mismo guion de su líder interino venezolano, que el apagón que lleva ya varios días es culpa del presidente Nicolás Maduro y evidencia la urgencia del cambio de régimen para rescatar la democracia, objetivo que fue disputado por un distinguido coronel estadunidense retirado, quien fue el brazo derecho del ex secretario de Estado Colin Powell.

Minutos antes de la medianoche del lunes, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció vía el canal favorito de su jefe, Twitter, que su país está retirando a todo el personal que queda en la embajada estadunidense en Caracas, y que esta decisión refleja la deteriorada situación en Venezuela, así como la conclusión de que la presencia de personal diplomático estadunidense se ha convertido en una limitación sobre la política estadunidense.

Horas antes, Pompeo había ofrecido en Washington una rueda de prensa para hablar sobre Venezuela, donde acusó que Cuba y Rusia son los que sostienen el régimen dictatorial de Maduro, y que el gobierno de la isla es el verdadero poder imperialista ahí, sin adelantar nada sobre el retiro del personal, lo que provocó especulaciones de que fue una decisión precipitada. Más aún, varios expertos expresaron sorpresa, ya que fue interpretado como un revés para Washington, que había insistido en que no aceptaría la ruptura de relaciones diplomáticas anunciada por un gobierno que no reconocía, y que mantenía una presencia diplomática en apoyo al presidente interino Juan Guaidó.

Al mismo tiempo, esa última frase del mensaje de Pompeo provocó interpretaciones diversas, como si estuviera haciendo referencia a la posibilidad de una intervención militar.

La retórica oficial estadunidense de que está apoyando las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano ha sido disputada por críticos de la política exterior de Trump, y no pocos señalan la larga historia estadunidense de intervenciones, golpes de Estado e invasiones por toda la región, algunas de las más recientes al mando de, entre otros, el actual representante especial para Venezuela, Elliott Abrams. Pero ahora una voz con amplia experiencia directa en política diplomática y militar en América Latina, entre otras partes del mundo, rechaza las justificaciones oficiales.

Lawrence Wilkerson, coronel retirado del ejército de Estados Unidos y ex jefe de equipo del secretario de Estado Colin Powell durante la presidencia de George W. Bush, declaró en entrevista reciente: yo estuve en el gobierno que en 2002 esencialmente inició lo que fue un golpe de Estado de combustión lenta contra Hugo Chávez y no tengo duda de que esa operación encubierta continuó, con altibajos, contra Nicolás Maduro y ahora Elliott Abrams y otros nos están diciendo que está rindiendo frutos.

Agregó, en entrevista para The Real News Network, que ninguna acción en nuestro hemisferio, de la que tenga memoria, se ha tratado jamás de democracia y libertad, aunque usamos fácilmente esas palabras para describir nuestras motivaciones, porque hacen sentir bien al somnoliento pueblo estadunidense. Usualmente es por razones comerciales, sea Guatemala y la United Fruit Company, o como hoy día, en Venezuela, donde se trata de petróleo y ese 5 por ciento de la población con la cual tenemos relaciones.

El ahora profesor en la Universidad William & Mary recordó que la historia de las relaciones estadunidenses con Sudámerica y Centroamérica es mantener en el poder a ese 5 por ciento de la población que suele ser la cúpula empresarial de esos países, porque son quienes tienen relación con nuestros negocios.Pero lo que eso hace, obviamente, es ponernos en contra de ese más de 90 por ciento, particularmente de los que viven en los barrios y los guetos, los pobres sin poder político, los sin futuro.

Concluyó: lo que hizo Chávez fue empezar a revertir eso, como otros lo han intentado en América Latina; trató de dar un poco de poder político, un tantito de dinero, de prosperidad a las clases bajas. Y eso no es aceptable, no se puede permitir eso cuando los hermanos Koch, Exxon-Mobil, Coca-Cola y todos los otros intereses comerciales estadunidenses no quieren eso.