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No se puede aumentar por decreto extracción de crudo: expertos
 
Periódico La Jornada
Viernes 14 de diciembre de 2018, p. 24

La política energética del presidente Andrés Manuel López Obrador, centrada en relanzar la producción petrolera y aumentar la refinación para reducir la importación de gasolinas, contiene dilemas que se estrellan con la realidad, dijo el experto en la industria Alexis Juárez.

La producción petrolera en los yacimientos de México no se puede incrementar por decreto, porque el petróleo fácil ya se acabó; los trabajos para desarrollar la mayoría de sus campos pueden demorar de tres a 10 años, según los estándares internacionales de tecnología e inversiones, apuntó Juárez, consultor asociado de Petroleumworld.

El propio mandatario dijo después de asumir la presidencia el primero de diciembre: “no queremos alarmar, pero hace 14 años la producción de petróleo era de 3.4 millones de barriles diarios (2004) y en la actualidad es de 1.9 millones de barriles al día (…), es una tendencia a la baja, porque se abandonó el sector energético y la industria petrolera”.

La excepción está en las rocas de esquisto, que pueden aportar producción en unos seis meses después de comenzar los trabajos de extracción, explicó el investigador.

López Obrador ya descartó la explotación de esos campos rocosos por su negativa a utilizar la tecnología de fractura hidráulica desarrollada en Estados Unidos que considera ecológicamente dañina, y solicitó al ente regulador cancelar las licitaciones en la cuenca rocosa de Burgos (en el norte del país).

Esos yacimientos de esquisto son una prolongación de la formación geológica de Eagle Ford de Texas, que permitió a las compañías estadunidenses disparar su producción a 11 millones de barriles de crudo diarios, por primera vez en su historia.

Juárez estima que las declaraciones del mandatario contra las empresas públicas y privadas del sector energético, a las que acusó de incompetentes, pueden enrarecer el ambiente de inversión entre las compañías petroleras, a las cuales incluso ha planteado que se disculpen por no haber aumentado la producción a 3 millones de barriles diarios.

Un clima adverso a las 73 compañías de 20 países que han firmado 107 contratos con el Estado mexicano en tres años, podría empujarlas a buscar otros destinos en el mundo, o en la región, como Brasil, Colombia o incluso Cuba, consideró.

Los contratos nunca contemplaron una producción inmediata en los yacimientos licitados, excepto en algunos campos maduros terrestres que ya había explotado la petrolera estatal Pemex, cuya aportación a la producción total es mínima.

Juárez consideró que el presidente o sus asesores parecen desestimar o no comprender el complejo proceso de producción en la industria petrolera contemporánea.

La extracción de hidrocarburos depende hoy de costosas tecnologías de punta para campos no convencionales que pueden tardar en desarrollarse de tres a 10 años, dependiendo de las características geológicas de cada yacimiento. Esas limitaciones son peores en los complejos yacimientos bajo en lecho marino, en las complicadas aguas profundas del Golfo de México, explicó.

El otro dilema es cómo mejorar la capacidad de refinación para producir gasolinas en este país, que en 2017 importó poco más de 70 por ciento del combustible que consumió. Juárez pronostica que las obras para mejorar la capacidad de refinación podrían concluir cerca del final del mandato de López Obrador, en 2024.