Sociedad y Justicia
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Explosión de casos de obesidad modificó su contenido en 2007

Reciben desayunos escolares 5 millones de niños en México
 
Periódico La Jornada
Domingo 5 de enero de 2014, p. 30

En México poco más de 5 millones de estudiantes de educación básica reciben alimentos en sus escuelas, lo que representa cerca de 25 por ciento de los alumnos matriculados, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). Sin embargo, se estima que en los países más pobres sólo 18 por ciento de la matrícula tiene acceso a este tipo de programas.

De acuerdo con los resultados del primer informe en la materia El estado de la alimentación escolar a nivel mundial 2013, elaborado por el Programa Mundial de Alimentos, se estima que al menos 368 millones de alumnos de primaria y secundaria en el planeta acceden a alimentos en sus centros escolares, lo que representa una inversión de entre 47 y 75 mil millones de dólares.

El organismo destaca que en el caso de México, su programa de desayunos escolares data de 1929, aunque ante la explosión de casos de obesidad y desnutrición infantil, se modificó para incluir una dieta más balanceada a partir de 2007.

Otro de los retos que a escala nacional afectaron el programa de alimentación escolar, de acuerdo con un estudio del caso, fue la necesidad de responder mejor a las necesidades locales y a la comprensión de que el programa de gestión centralizada no correspondía a las preferencias locales y de culturas alimentarias, por lo que se descentralizó desde 1997.

Debido a estas modificaciones, señala el informe, se marcaron límites estrictos en los contenidos de azúcar y grasa. El uso de la leche desnatada, cereales integrales, frutas y hortalizas frescas se convirtieron en una prioridad y se hizo hincapié en servir los alimentos tradicionales de la dieta de los mexicanos, conocida por ser rica en micronutrientes.

Sin embargo, se detectó que la cobertura y calidad de los programas de alimentación en las escuelas varían en función de los recursos del país, pues mientras en las naciones más ricas y con ingresos medios, como es el caso de México, 98 por ciento de los recursos que se destinan a estos programas proviene de fondos gubernamentales, en las naciones más pobres la proporción es inversa, pues 83 por ciento de los recursos los aportan donantes.

La Organización de Naciones Unidas destaca que la alimentación escolar forma parte de los sistemas de protección social de los niños y sus familias ante contextos de pobreza, conflictos armados, desastres naturales y crisis alimentarias, factores que obligaron a por lo menos 40 naciones a ampliar sus programas entre 2008 y 2012.

Advierte que si bien contribuyen a la salud y educación de los menores, sólo darán los resultados esperados si también cuentan con maestros, libros, programas de estudio y entornos que propicien el aprendizaje.

Además, señala el estudio, la falta de un financiamiento estable para los programas y de disponibilidad de alimentos, así como una inestable capacidad local para prepararlos y proporcionarlos, puede generar un efecto negativo, al igual que incurrir en una reducción de porciones o una calidad nutricional menor.