Opinión
Ver día anteriorLunes 3 de diciembre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Astillero

Operación Relámpago

Tres golpes

Discurso del odio

Pacto sin México

Clase Política

Fuerzas oscuras

Julio Hernández López
Miguel Ángel Rivera
Dinero

Comparando los gabinetes de Peña Nieto y AMLO

Ese pacto no es con Dios

Las otras balas de goma

Nosotros ya no somos los mismos

Trastorno de personalidad múltiple

Enrique Galván Ochoa
Ortiz Tejeda
México SA

EPN: ritual retórico

Caldo sin albóndigas

Hechos, no discursos

Reporte Economico

Evaluación económico-social del sexenio (2/2)

Carlos Fernández-Vega
David Márquez Ayala
American Curios

Señales de vida

Aprender a Morir

Los compasivos falsos

David Brooks
Hernán González G.
Balance de la Jornada

Xolos, primer título en año y medio

Quejas del Campeonísimo

Jazz

Hugo Fernández y Pablo Reyes

Carlos Hernández
Antonio Malacara
La Muestra

Paraíso: fe

Pacto, inercias y oportunidad
A

yer, en su segundo día al frente del Poder Ejecutivo, Enrique Peña Nieto suscribió con los dirigentes de los tres principales partidos políticos del país –PRI, PAN y PRD– un conjunto de acuerdos, denominados Pacto por México, por el que se comprometen a diversas acciones de gobierno y reformas legislativas orientadas a cinco objetivos fundamentales: gobernabilidad democrática; crecimiento económico, empleo y competitividad; ejercicio pleno de derechos sociales y libertades; seguridad y justicia, así como transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción.

Carlos Bonfil
El Correo Ilustrado

Sobre el Pacto por México y la izquierda electorera

¿P

acto por México, a qué México se refieren?...

Déficit, instrumento necesario
E

l asunto del déficit fiscal es el primer gran problema de Barack Obama después de su triunfo en las elecciones. Demócratas y republicanos prometen llegar a un acuerdo para evitar el anunciado precipicio fiscal, pero parecen no hablar el mismo idioma cuando tratan de explicar la forma en que concretarán ese acuerdo. En una entrevista, un legislador demócrata aseguró la disposición de su partido para llegar a un acuerdo, siempre y cuando se incrementara la tasa impositiva a quienes más ganan y no se recortara el gasto en las partidas que benefician a los más necesitados, por ejemplo en salud. En esa misma entrevista el republicano, después de asegurar también que habría un acuerdo, agregó que la condición era no aumentar impuestos, pero si recortar el gasto en aquellas partidas que hay un mayor déficit, por ejemplo, en el plan de salud. Extraña forma de referirse a un posible acuerdo.

Arturo Balderas Rodríguez
La impronta blanquiazul
E

l segundo sexenio del PAN terminó con el sello que lo caracterizó: con el asesinato de Juventina Villa y su hijo de 11 años. Ella dirigía la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca, en Guerrero. Con Felipe Calderón son más de 20 los que perdieron la vida por defender los recursos naturales. En todos los casos, las autoridades, y el futuro becario de Harvard, prometieron hacer justicia. Nunca llegó. Los asesinos siguen libres.

¿Dónde estaban todos estos?
P

ienso que eso fue lo que estuvo preguntándose Vicente todo el día: estas tepocatas se me escondieron los seis años, y luego por eso fue que no pude entregar ningún poder, pues ¿cómo puede transmitirse lo que no se tiene? En verdad no había manera de que el presidente anterior, su compañero de partido, además de la banda presidencial que, por cierto, poco faltó para que en el tumulto se perdiera, le hubiera transmitido algo más que la risa que causó a los mexicanos con mucho sentido del humor –porque a otros más bien nos dio coraje– el pase de banda interceptado y luego embrocársela a toda prisa para esconderse rápidamente tras banderas, antes de que se la quitaran y se quedara desbandado. Buena nota, Tacho, habría dicho Jacobo. Pero nada más. Porque lo que debió haber sido una transmisión del mando presidencial verdadera y real tuvo que esperar seis años para verse en el caso, organizada la ceremonia por el PRI, y para que la banda pasara, como el protocolo correspondiente indica, de manos del presidente del Congreso, Jesús Murillo Karam, a las del presidente entrante Enrique Peña Nieto, sin sobresalto alguno.

Iván Restrepo
Gonzalo Martínez Corbalá
El beneficio de la duda
E

ntre oposiciones aisladas pero firmes, hasta el punto de obligar a intervenciones policiacas también relativamente esporádicas pero contundentes –ahí están las fotografías de los heridos– protestatarios de un triunfo presidencial que otra vez se pone en duda, y que debiera ser, vinculado a lo anterior, el decimocuarto compromiso con la nación del Presidente Peña Nieto, éste sí contundente y difícil de lograr, pero absolutamente necesario para la nación, es decir, el compromiso de limpiar las suciedades y trampas electorales que siguen siendo parte sustancial de nuestro sistema.

Concordia por decreto
E

l ritual de la transmisión de poderes de un presidente impopular a otro también impopular, que tienen que mantenerse alejados del pueblo y rodeados de soldados e incondicionales, pasó sin pena ni gloria y ocupa el segundo término en la atención pública reciente; lo importante de la última semana parece ser el llamado a un Acuerdo Nacional por México.

Víctor Flores Olea
Bernardo Bátiz V.
Economía con dobleces
L

os nuevos secretarios de Hacienda y de Economía tienen por delante una faena ardua. Para ello tienen que tomar una opción decisiva, y eso definirá su trabajo y, en buena medida, la del gobierno entrante en su conjunto.

Gracias a la feria del libro de Guadalajara
L

a 26 Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara es una prueba del camino ascendente de la cultura mexicana. Quizá es la máxima, porque todo mundo asiste con alegría. Qué ilusión, ya el día 24 de noviembre comienza la feria del libro! Las editoriales empacan sus libros, los vendedores desarrugan sus trajes, las escritoras se compran un nuevo brasier. En el comedor del Hilton, hasta los meseros saludan con un: ¡Qué bueno que este año sí vino usted! Ver la alta figura de Alberto Ruy Sánchez es creer que esa misma noche estaremos bailando encuerados en el Veracruz. Ver que Nubia Macías atraviesa tranquila las multitudes es tener la certeza de que todo va sobre ruedas. Una foto, por favor, reclaman los felices poseedores de un celular a los 500 escritores que se abren paso entre los estands cada vez más opulentos y llamativos. Claro que no van todos los 500. Los más importantes se cohíben porque los asfixiarían sus fans, aunque ha de ser muy atractivo morir entre brazos de jóvenes y niños y viejitos sabios. Ni Gabriel García Márquez, ni Carlos Fuentes antes de morir, ni Mario Vargas Llosa se aventuraban entre los libros, porque la marabunta los habría devorado.

León Bendesky
Elena Poniatowska
Donde está la poesía mexicana
R

esulta impracticable una clasificación o un registro antológico de la poesía mexicana de la actualidad. Queda pálido el método censal que practicara Gabriel Zaid en su Asamblea ante la presunta sobrepoblación de poetas jóvenes publicando hacia 1980. Hoy, al menos de momento, ni caso tiene intentarlo. Las coordenadas generacionales son tan difusas como las fronteras genéricas o los parámetros de respetabilidad. Además, ¿a quién importa la poesía? Pocos la leen, a escala comercial, aunque buen número de lectores ande por ahí. La mitad son o han querido ser poetas. Se dan casos de fama y rango best-seller, como José Emilio Pacheco. O Javier Sicilia, por razones extrapoéticas, pero también porque su obra reciente, sensible al presente, apela a la tragedia que lo alcanzaría y el camino que emprendió para una sanación (¿él diría redención?) colectiva.

El séptimo sueño
S

í. En educación, como en todos los ámbitos de la vida, la calidad es la divisa. Y si el propósito es recrear un sistema educativo para que su base sea la calidad, sí claro, estoy de acuerdo. Se recupera así la rectoría del Estado y su responsabilidad sobre el sistema educativo como una de sus políticas esenciales. También se recupera así la dignidad del oficio del magisterio. Ese que da preeminencia sin pedirla, el oficio que con mayor sello de amor propio y honor debe vivirse.

Hermann Bellinghausen
César Moheno
Toros
Sonaron las golondrinas
M

anolo Mejía, vestido principescamente de azul y oro, partió plaza con los ojos contraídos y deslumbrados, por última vez en su vida. El sol invernizo crudo y alegre, le debe haber recordado sus faenas en las ganaderías. El torero lentamente se dejó ganar por el ansia de gloria a cambio de una experiencia que le confirió una dulce serenidad y un caminar por los redondeles desmadejándose. Dejó el ruedo moreno y rugoso con las marcas que le fueron dejando su vida de torero.

José Cueli