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Proponen sumar la prueba a las mamografías anuales en mujeres con mayor riesgo

El ultrasonido permite detectar cáncer de mama en fase inicial

Es menos costoso y engorroso; aunque incrementa la posibilidad de hacer biopsias innecesarias a pacientes saludables, vale la pena, destaca experta de hospital en Pittsburgh

 
Periódico La Jornada
Jueves 5 de abril de 2012, p. 2

Nueva York, 4 de abril. Sumar un ultrasonido a las mamografías anuales en las mujeres con mayor riesgo que el promedio de desarrollar cáncer de mama ayuda a detectar tumores en fases iniciales, pero también aumenta las posibilidades de que se hagan biopsias innecesarias a pacientes saludables, revela un estudio estadunidense.

Para la mayoría de las mujeres que entran en la categoría de riesgo intermedio, incluidas las que tienen mayor densidad mamaria o antecedentes familiares de cáncer de seno, la posibilidad extra de falsos positivos y de necesitar más exámenes probablemente vale la pena, dijo la autora del estudio, Wendie Berg, del Hospital de Mujeres Magee en Pittsburgh.

Esto se debe a que, por ejemplo, las mamografías no funcionarían tan bien en mujeres con mayor densidad mamaria.

La amplia mayoría (...) de las mujeres que están conscientes de estos riesgos escogerían con agrado realizarse un ultrasonido, sabiendo que eso aumenta la posibilidad de hallar el cáncer si está presente y de hacerlo antes, dijo Berg sobre el estudio, que aparece publicado en el Journal de la Asociación Médica Estadunidense.

Recomendaciones

Las recomendaciones de las entidades oncológicas y radiológicas instan a las mujeres en riesgo de desarrollar cáncer, incluidas las que tienen las mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2, a realizarse una resonancia magnética (IRM), además de la mamografía anual.

Sin embargo, las guías no especifican si la prueba extra también es la mejor opción para quienes entran en la categoría de riesgo intermedio, que incluiría hasta 30 por ciento de las mujeres.

Berg dijo que sumar una prueba de resonancia magnética anual en esas mujeres no es una alternativa muy práctica ni rentable, y que muchas personas sentirían claustrofobia durante el procedimiento o simplemente no les gusta.

Por eso, la autora y sus colegas querían ver si los ultrasonidos –o ecografías–, que son menos engorrosos y menos costosos, serían una alternativa para agregar a la mamografía.

Su estudio involucró a unas 2 mil 700 mujeres controladas en 21 lugares diferentes. Más de la mitad de esas pacientes tenían antecedentes propios de cáncer de mama, también clasificado como riesgo intermedio.

Anualmente, durante tres años, las mujeres se realizaron tanto una mamografía como un ultrasonido en busca de signos de cáncer. Finalmente los investigadores ofrecieron a las participantes una IRM como último control.

Durante el periodo de estudio, hubo 111 casos nuevos de cáncer de mama, 59 de los cuales fueron detectados mediante mamografías. Otros 32 tumores que no aparecieron en las mamografías fueron hallados con el ultrasonido, de los cuales 30 eran cánceres invasivos.

De 612 mujeres que optaron por una IRM, surgieron nueve cánceres más que no habían aparecido en otras pruebas de control. Once tumores fueron diagnosticados en algún momento del estudio mediante otras vías fuera de los controles.

Pese a detectar los cánceres adicionales, hubo desventajas del examen extra. Una de cada 20 mujeres tuvo que realizarse una bioposia mamaria debido a los resultados del ultrasonido, aunque sólo una pequeña fracción de esas pacientes terminaron con cáncer.

Dilema

Siempre estamos en un dilema, porque no sabemos qué hacer con estas pacientes en riesgo intermedio, dijo Regina Hooley, quien estudia el control del cáncer mamario en la Escuela de Medicina de Yale, pero que no participó del estudio.

La IRM es costosa e invasiva. Creo que (la ecografía) es en realidad una alternativa muy, muy buena para estas pacientes, y probablemente les recomendaría que se realicen un ultrasonido, añadió.

No obstante, Susan Roth, radióloga del Hospital de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, dijo que la tasa de falsos positivos del ultrasonido es preocupante.

Para las mujeres en riesgo normal de desarrollar cáncer de mama, el grupo estadunidense U.S. Preventive Services Task Force señala que la evidencia respalda la realización sólo de controles mamográficos, cada dos años, entre los 50 y los 74 años.