Opinión
Ver día anteriorMiércoles 14 de abril de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Astillero

Institucionalizar la guerra

El fantasma de Tlatelolco

Armisticios electorales

Estado violento, sin contrapesos

Clase Política

Nueva ley

Julio Hernández López
Miguel Ángel Rivera
Dinero

Su majestad, la mordida

Telcel se ampara: no desconectará clientes

Extorsión telefónica

Bajo la Lupa

Brzezinski delinea plan de paz para el Medio Oriente

Enrique Galván Ochoa
Alfredo Jalife-Rahme
México SA

El cuento de nunca acabar

19 cadáveres por cada día de estancia en Los Pinos

Garzón: el contexto de un personaje poliédrico
E

l proceso por prevaricación que el Tribunal Supremo de España inició contra el juez Baltasar Garzón ha puesto al descubierto la honda fractura social que divide a España a 79 años de proclamada la II República Española, a 71 de concluida la guerra civil, y a 35 de la muerte de Francisco Franco. Ante el empeño del magistrado Luciano Varela de impedir a toda costa las investigaciones de Garzón en torno a los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo, diversas organizaciones sindicales y personalidades de izquierda se reunieron en el anfiteatro Santiago Ramón y Cajal de la Universidad Complutense de Madrid para repudiar el proceso, señalar que juzgar al franquismo no es delito y, en una escena un tanto insólita, desplegar una bandera republicana con la frase Viva Garzón. Por añadidura, en el encuentro se acusó a los integrantes del Tribunal Supremo de haber sido cómplices de las torturas perpetradas durante la dictadura de Franco.

Carlos Fernández-Vega
El Correo Ilustrado

Demandan ley especial de protección para niños

A

nte la muerte de la niña Paulette Gebara Farah, las abuelas firmantes nos manifestamos para que realmente se castigue a quien resulte responsable. Justicia como escarmiento y forma de protección a criaturas inermes, víctimas de accidentes injustificables (el incendio de la guardería de Hermosillo, Sonora), pederastia, tiroteos en calles y retenes y violencia intrafamiliar que termina en drama. Pareciera que [email protected] y niñ@s no están [email protected] en ninguna parte, que fácilmente se convierten en mártires.

La Iglesia en pecado
E

l Papa sigue acosado por reclamaciones y acusaciones por encubrimientos a pedófilos no sólo por el enraizado y sistemático encubrimiento de la estructura eclesiástica en los casos presentados a la luz pública, sino acciones que directamente lo involucran. El tsunami parece no darle descanso: es golpeado una y otra vez con las armas del escándalo mediático provenientes de diversas latitudes del planeta. En esta Semana Santa, la oficina de prensa del Vaticano, en Roma, quedó impresionada por el arribo de cientos de cámaras, periodistas, equipos informativos de grandes cadenas y medios informativos estadunidenses y europeos pendientes de las especulaciones sobre una posible dimisión del pontífice. Difícilmente Ratzinger renunciará, a pesar de la bola de nieve. Pero se debe reconocer que este pontificado, como pocos, ha sido cimbrado al grado de propiciar conjeturas de que la pedofilia del clero es el “Watergate del Papa”.

Bernardo Barranco V.
La moralidad del altruismo
L

os desastres producidos por la naturaleza motivan muchos retos y no pocas preguntas. Cuando las catástrofes conllevan muertos, sobre todo los que llamamos inocentes –niños, viejos, pobres, enfermos–, las afrentas y las preguntas calan hondo y exigen más. Exigen de quienes cuestionan la ira de la Naturaleza y de los que buscan explicar los ingredientes humanos que coadyuvaron a que los terremotos o los tsunamis cobraran demasiadas víctimas. Haití es ejemplo paradigmático del contubernio no escrito entre la ira de la naturaleza y el despiadado olvido en el que perviven regados por todo el mundo millones de seres humanos.

Democracia rota
L

a avanzada del sistema establecido, su mero aparato desmovilizador de opiniones y conciencias, ha vuelto a las Cámaras para agrandar sus ya de por sí indebidos privilegios. Los medios de comunicación electrónica reviven la intentona de remozar algunos cambios legales que la fallida ley Televisa pareció garantizarles hace relativamente poco tiempo. La búsqueda de subterfugios al sopetón dado por la Suprema Corte de Justicia (SCJN) ha sido constante y, en muchos sentidos, avasalladora para la resistencia de los ralos núcleos de legisladores independientes. La soberbia prepotencia, siempre presente como divisa distintiva de los agentes y dueños de los medios masivos, ve en la organización ciudadana que los confronta un peligro para sus afanes de control, estelaridad y pingües negocios.

Arnoldo Kraus
Luis Linares Zapata/ III
Haití: el costo de cargar maletas
R

etengamos, por un instante, el universo subyacente en la frase que el negro le dirige al inglés en la película Queimada: Señor… ¿desea que cargue con sus maletas? El ofrecimiento aparecerá en tres ocasiones, que bien pueden simbolizar las tres etapas de la revolución francesa, y la lucha anticolonial y antiesclavista de Haití.

China y la manipulación cambiaria
S

e dice que la manipulación cambiaria es la práctica de fijar artificialmente un tipo de cambio para obtener una ventaja desleal en el comercio internacional. Se trata de una táctica que distorsiona los flujos de comercio y está prohibida por acuerdos internacionales y por la legislación de algunos países.

José Steinsleger/ III y último
Alejandro Nadal
Diálogo imaginario sobre política cubana
I

maginemos por un momento que tenemos delante a Raúl Castro y entablamos una conversación franca y ecuánime sobre la política cubana y sus problemas.

Apocalipstick o el nuevo valle (el único) de Josafat
E

scritor que no requiere de la ficción para escribir literatura, cronista puro por aquello de que no se valió del género como estación intermedia para dar el gran salto a la novela, constructor ambulante de aforismos que sirven como close up para descifrar o disfrutar mejor el paisaje urbano definido por la demasiada gente y su incesante búsqueda por encontrar las posibilidades del hacinamiento, topógrafo del deseo en los despeñaderos lumpen con sexo en vivo, voyeur de las noches lúbricas en las fiestas privadas de Las Lomas, El Pedregal o donde existan damas, choferes y guaruras, donde el slumming –ese descender al peladaje para darle intensidad al sexo (¡oh Novo, poeta chofer!)– es moda, divertimento, única posibilidad del intercambio de fluidos; testigo de la urbanización frenética y la multiplicación de las tribus nómadas que en el mejor de los casos las componen los condenados a la renta de alquiler y, en el peor, los llamados niños de la calle, del desbordamiento de las colonias populares y el diluvio poblacional, la construcción del nuevo Valle de Josafat con un aire más denso por las toneladas de heces que prodiga el fecalismo al aire libre, Virgilio que nos enseña minuciosamente el circular infierno urbano de nuestros días, donde la sociedad se devora con frenesí a sí misma, paseante memorioso que ante la duda que le provoca el entorno se adhiere al clavo ardiente de la poesía como forma extrema de comprensión, víctima y relator de la inseguridad que es más que mera percepción, de la ecología del miedo, del hábitat del temor de quienes viven en este México en el que los gobernantes y sus asesores comprueban científicamente cada vez que hace falta que la multiplicación de ejecuciones es prueba contundente de que la inseguridad disminuye aunque el ciudadano común y el presidente Obama y su Gabinete de Seguridad perciban lo contrario, periodista que toma notas de memoria y llega a pasarlas a sus libretas de taquigrafía que inundan su escritorio, guía de forasteros que ha encontrado en la escritura el mejor método para ejercer la imaginación crítica, coleccionista compulsivo que no deja de alimentar su inventario de asombros, su almacén de perplejidades y no duda en compartirlos. Todo eso encuentro en Apocalipstyck, el más reciente libro de crónicas de Carlos Monsiváis, de donde extraigo esta mínima muestra de crítica y humor negro que puede servir para alumbrarnos el camino que todos los días andamos en esta ciudad:

Rafael Hernández *
Javier Aranda Luna