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Puesta en escena recrea el sitio a Sarajevo en los 90

El dramaturgo Ángel Hernández muestra el trabajo de una década en zonas de urgencias sociales

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▲ La obra Desarmes: Memorias del sitio de Sarajevo, en el foro La Morada del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, como parte de las actividades de El Aleph: Festival de Arte y Ciencia.Foto cortesía Teatro para el Fin del Mundo
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▲ Imagen de la instalación Bitácora del atentado, proyecto de la compañía que dirige Ángel Hernández, el cual se presentó en el Museo Universitario del Chopo y planteó una reflexión sobre espacios en ruinas condicionados por la violencia.Foto cortesía Teatro para el Fin del Mundo
 
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de mayo de 2023, p. 5

Una canción de rock, un concurso de belleza y una obra montada en medio de una guerra quizá no tengan nada en común, pero los tres se desarrollaron en el contexto del brutal sitio a Sarajevo en los años 90.

Bajo la dirección del dramaturgo Ángel Hernández, dentro del programa Teatro para el Fin del Mundo, se presentó el fin de semana pasado Desarmes: Memorias del sitio de Sarajevo, en el foro La Morada del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, como parte de las actividades de El Aleph: Festival de Arte y Ciencia.

Desarmes… es un testimonio de Hernández sobre su trabajo de una década en zonas de urgencias sociales, inscrito en Teatro para el Fin del Mundo que, en colaboración con la Unidad de Vinculación Artística del centro cultural mencionado y la Cátedra Nelson Mandela en Derechos Humanos en las Artes y Teatro-UNAM, se encarga de ocupar e intervenir espacios en ruina condicionados por la violencia y el abandono.

El dramaturgo explicó que la pieza escénica plantea tres acontecimientos neurálgicos del periodo de sitio al que fue sometida Sarajevo en 1991, ciudad que conoció durante una residencia en la que entrevistó a sobrevivientes de la guerra de los Balcanes transcurrida entre 1990 y 1994, lo que derivó en un texto que tituló Desarmes, en referencia a la manera en que actúa el arte en contextos de conflicto.

Recordemos que la guerra de los Balcanes sucedió justo después de la desintegración de la Unión Soviética y de la República Federal de Yugoslavia; por lo tanto es un evento bélico contemporáneo que propicia reflexionar sobre la posición de este tipo de conflictos en el mundo, no sólo de Bosnia, sino en diferentes lugares del planeta, agregó.

Desarmes: Memorias del sitio de Sarajevo cuenta con tres capítulos que se desarrollan en 70 minutos, en los cuales actúan Iazua Larios, Rodrigo del Río, Genny Galeano, Lucero Hernández, Darling Lucas, Osvaldo Sánchez y Luisa Huertas.

El primer capítulo presenta un documental sobre el certamen de belleza Miss Sarajevo, realizado por el cineasta y activista estadunidense Bill Carter, en el que se relata cómo transcurrió un concurso de belleza apócrifo donde se reunieron mujeres bosnias en busca de la corona, pero justo cuando la ganadora recibió el premio por parte del jurado, el resto de las participantes desplegaron una manta con la frase: ¡Nos están matando!

Impacto de la guerra

Hernández refiere que el documental fue un parteaguas en el conflicto armado porque permitió que mucha gente, en su mayoría activistas, pero también quienes se dedican al arte, pudieran ser conscientes de lo que significaba la guerra para los habitantes de Sarajevo en ese momento.

El segundo capítulo se relaciona con la canción Miss Sarajevo de la banda irlandesa U2, la cual es un manifiesto a favor de la paz en cuyo video se transmiten una serie de imágenes como expresiones de solidaridad con la comunidad musulmana en Bosnia, tratando de dignificar su condición humana, ya que se trató de un conflicto étnico dirigido principalmente a esta población.

El último capítulo corresponde al montaje que realizó en Sarajevo Susan Sontag, periodista, ensayista, intelectual y crítica de arte estadunidense. Se trata de una obra del texto icónico de Samuel Beckett, Esperando a Godot, pero con actores bosnios y, a partir de allí, se estructura una serie de procesos que se vinculan con la capacidad de resistencia de un proyecto teatral frente a un episodio marcado de forma radical por el conflicto bélico.

“La pregunta que tratamos de responder dentro de este proceso de montaje es si realmente esto genera cambios o incidencias de transformación social, o si el arte está al servicio de una experiencia estética o mediática, porque justo el caso de los tres eventos tiene una condición mediática impresionante.

Invita a repensar si de verdad existe una posibilidad de que el arte tenga injerencia social y permita un cambio que, si bien no será radical, puede generar una reconfiguración social comunitaria, explicó el director teatral.