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La vuelta de Lula y el rescate del Sistema Único de Salud
E

n su discurso de toma de posesión, Luiz Inácio Lula da Silva planteó como primer compromiso social el rescate y fortalecimiento del Sistema Único de Salud brasileño, mejor conocido como SUS, que nace de la nueva Constitución de 1988, que regresó la democracia a Brasil después de años de una cruenta dictadura militar. Los principios constitucionales sobre salud son que es un derecho ciudadano que es obligación del Estado garantizar. A diferencia del sistema público mexicano, el SUS es descentralizado a los municipios, principio que revela el profundo hartazgo popular de los años de dictadura hiperconcentrada y vertical. Hay dos razones que explican la prioridad del SUS en la agenda del nuevo gobierno. Una es que el anterior presidente, Jair Bolsonaro, desfinanció gravemente al SUS e intentó privatizar la salud. Esto repercutió en que Brasil tuvo un número muy alto de muertes durante la pandemia, particularmente entre los más pobres que se les negó la vacuna a pesar de su comprobada protección contra el virus. El resultado hasta hoy es de 690 mil defunciones directas por covid.

Desde un principio el SUS fue basado en la concepción de los determinantes sociales del proceso salud-enfermedad y fue promovido por la izquierda sanitaria brasileña universitaria. Se tenía además la concepción de construir el sistema desde abajo garantizando en primer lugar la atención básica a toda la población. Para tal efecto se construyeron centros de Medicina Familiar en todo el territorio y se logró esta atención aun en los lugares más apartados. Por la dificultad de contar con personal médico en las zonas rurales más alejadas se hizo el programa Mais Medicos en asociación con Cuba. A pesar de dar preferencia al primer nivel de atención el SUS garantiza el acceso a los servicios requeridos en cada caso individual por medio de distintos tipos de convenios con los sectores universitarios y el de beneficencia e, incluso, el privado.

También se fortaleció gradualmente lo que hoy es Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz), que es una mezcla de lo que fue la Escuela de Salud Pública y el Instituto de Salud Pública en México. Sin embargo, la fundación es mucho más, ya que forma todo tipo de recursos humanos para el Ministerio de Salud, además de sus cursos de posgrado de maestría y doctorado. Tiene asimismo áreas técnicas de laboratorios, por ejemplo, el laboratorio de referencia covid de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Produce inmunógenos y tiene un énfasis en desarrollo de tecnologías de punta en vacunas, medicamentos y equipo médico. Su importancia se refleja en que tiene sucursales en todo el país. La persona nombrada ministra de Salud, Nísia Trindade Lima, fue directora de Fiocruz hasta su nombramiento. Es socióloga, con maestría en ciencias políticas y doctorado en sociología.

El Ministerio de Salud tiene cinco secretarías, entre las cuales destacan, particularmente, la de Ciencia, Tecnología, Innovación e Insumos Estratégicos y la de Gestión Estratégica y Participativa. El nuevo titular de la primera, Carlos Gadela, también proviene de la fundación. Tiene una amplia experiencia en economía de la salud. Sin embargo, a diferencia de los economistas de la salud formados en el mundo anglosajón, es promotor de la autosuficiencia nacional de equipo, insumos de salud, incluyendo medicamentos y vacunas, con un esquema de innovación tecnológica propia. Su nombramiento como secretario pregona un desarrollo rápido y profundo del complejo médico-industrial brasileño, provechoso no sólo para Brasil, sino también para el resto de América Latina. Representa una especie de desarrollismo en salud, promovido también por Cepal y Celac.

Otra secretaría que seguramente tendrá un nuevo auge es la de Gestión Estratégica y Participativa, abandonada durante el anterior gobierno. Esto permitirá retomar la estructura democrática del Consejo Nacional de Salud (CNS) y sus estructuras correspondientes en los estados y municipios. Por ley, el CNS es la máxima instancia de decisión del SUS y se compone en 50 por ciento de miembros de organizaciones populares (sindicatos, vecinales, campesinas), 25 de profesionales de la salud de todas las categorías y 25 por ciento de miembros nombrados del gobierno. Los miembros del CNS se eligen en un proceso que empieza en los municipios, sigue en los estados para finalmente integrar el consejo por votación. Funciona en distintos grupos sobre temas prioritarios donde se realicen votaciones para tomar decisiones.

Como se aprecia, hay distintas maneras de organizar los sistemas públicos de salud donde los objetivos, la estructura, las distintas profesiones y la participación popular son concebidas de maneras diversas o incluso estén ausentes.