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Tiene la llave para mejorar las relaciones en América, expresa AMLO a Biden
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▲ El presidente López Obrador publicó un video en el que se observa junto a Biden en el balcón de Palacio Nacional.Foto Presidencia
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de enero de 2023, p. 5

Los dos amigos volvieron a encontrarse. En esta ocasión, el escenario fue el histórico Palacio Nacional. Los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joseph R. Biden Jr. sellaron los lazos que unen a las dos naciones y delinearon una agenda conjunta donde cada uno puso sobre la mesa sus prioridades como parte de la cooperación bilateral.

Preámbulo de la décima Cumbre de Líderes de América del Norte, comenzó con la recepción que el anfitrión dio a su invitado en el Patio de Honor del recinto. Un encuentro –al que este martes se sumará el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau– que se da justo en el marco del bicentenario de las relaciones mutuas que tuvo un gesto deferente de Biden, pues es la primera visita del estadunidense a una nación de América Latina.

De entrada estuvieron acompañados por sus esposas, Beatriz Gutiérrez y Jill Biden. El reloj casi marcaba las 4:30 de la tarde y el programa se cumplía a cabalidad (bienvenida, foto oficial e himnos nacionales), cuando de forma inesperada para este tipo de ceremonias oficiales, la oradora anunció que las compañeras de los mandatarios darían un mensaje. Libertad, educación, combate a la pobreza y al racismo, familia, amor y respeto patentizaron en una visión conjunta.

Ellas se retiraron a cumplir con una agenda propia. Ellos se encaminaron a un recorrido por el histórico inmueble y un largo intercambio privado en el Salón Hispanoamericano, que se tradujo en un retraso de casi 45 minutos para el inicio de la reunión bilateral México-Estados Unidos. Desajuste en la agenda que permitió a las comitivas de ambos gobiernos extensas charlas de pasillo que sirvieron para poner al día a los estadunidenses, particularmente a John Kerry, sobre la nutrida historia nacional con remembranzas que llegaron hasta Teotihuacan.

El inicio de la bilateral cumplió con los protocolos. López Obrador y Biden se ubicaron en los sitios que se les habían reservado, justo al centro una extensa mesa, frente a frente, colocada en el imponente Salón Embajadores. Bienvenido a su casa, presidente Biden. Usted es nuestro amigo y el pueblo estadunidense lo es también. Somos pueblos vecinos y pueblos hermanos, expresó el mandatario mexicano.

Biden devolvió los elogios en el mismo tono: Well mister president, friend. Es un placer acompañarlo de nuevo en esta décima Cumbre de Líderes de América del Norte en la Ciudad de México. El mes pasado celebramos 200 años de relaciones bilaterales con México y, mirando la vista atrás y mirando nuestra historia compartida, queda claro que, si estamos más seguros, trabajaremos mejor juntos. México es un socio de verdad y cuando trabajamos en conjunto con valores comunes y respeto mutuo no hay nada que no podamos hacer.

Escuchó sereno –con la ayuda del traductor instantáneo– la visión de López Obrador para la integración de toda América y alcanzar el sueño del libertador Simón Bolívar, de unidad a todo el hemisferio. “Somos muchos los que no hemos dejado de soñar en una integración justa y fraterna entre todos los pueblos y países de nuestro continente (…) que juntos vayamos en busca de la bella utopía de la libertad, la igualdad y la verdadera democracia”.

Biden esbozó una ligera sonrisa cuando su anfitrión afirmó: Usted tiene la llave para abrir y mejorar sustancialmente las relaciones entre todos los países de continente americano.

Al tomar la palabra, el líder de Estados Unidos no dejó fuera un punto central de su administración: acabar con la plaga del fentanilo, que hasta ahora ha causado la muerte de 100 mil estadunidenses.

El primer ministro Trudeau y su esposa Sophie Grégoire –quienes aterrizaron al mediodía en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles– ya esperaban en algún punto de Palacio Nacional cuando los trabajos de México y Estados Unidos concluyeron. Pasaban las siete de la noche.

Cena sin picante

Una cena exclusiva para los tres jefes de Estado y sus esposas cerró la jornada del día. Degustaron un variado menú compuesto de productos mexicanos con un toque de alta cocina. Aunque, en atención a los invitados, el plato fuerte procuró no contener picante ni demasiadas especias.

Tortilla inflada a base de maíz criollo, acompañada con aguacate, maíz cocido y queso fresco fue la entrada; no podía faltar una sopa de milpa –de origen campesino– como segundo tiempo; el plato fuerte se presentó en dos opciones a elegir: filete de pescado con salsa de flor de calabaza, arroz con chipilín y verduras al vapor o bistec de res con salsa de alcachofas, crema de yuca y calabaza criolla.

El postre fue libre de gluten: tamal relleno de chocolate o merengue con crema de guayaba criolla; y bebidas muy nacionales: agua mineral o natural, agua de matlalín (hierva azul en náhuatl, originaria del estado natal de López Obrador, Tabasco) y de mandarina con un toque de menta, vino tinto y blanco mexicano, café Pluma producido en Hidalgo y una variedad de tés e infusiones.

Los invitados se retiraron cerca de las nueve de la noche, rodeados de sus equipos de seguridad. Regresarán esta mañana a Palacio Nacional, pues los trabajos de la cumbre aún tienen pendientes por cubrir.

Operativo cerca de hotel

En víspera del inicio del cónclave, los alrededores de hotel donde se hospeda Biden en Polanco amanecieron ayer con un operativo de seguridad que restringió el paso vehicular y peatonal al edificio, pero que no obstaculizó demasiado el tránsito por la zona.

Los accesos a varias calles aledañas estaban custodiados por guardias privados, que alteraban con policías locales y agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos, que al final fue el que tomó las riendas de todos los movimientos al exterior y de la logística en Palacio Nacional, desplazando a la habitualmente obstinada Ayudantía de la Presidencia, encargada de la integridad del mandatario mexicano.

La salida de Biden rumbo al Centro Histórico estuvo custodiada por varias camionetas de su seguridad y detrás escoltaban policías capitalinos en motocicletas.