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Ciudad perdida

Alianzas: el oscuro objeto del deseo

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▲ La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, encendió anoche el alumbrado decorativo que por vez primera se colocó con motivo del Día de Muertos.Foto Roberto García Ortiz
E

l fenómeno no es nacional, a lo largo y ancho del mundo está sucediendo. Se trata de una recomposición de las derechas, de sus grupos políticos y, por supuesto, de sus organismos de apoyo, tanto en lo económico como en lo social.

Los reacomodos se van exhibiendo, como decíamos, en todo el mundo, y México no tendría por qué estar a la zaga. El fracaso de la derecha ambiciosa, beligerante, que desplazó al conservadurismo, se ha desmoronado mucho más pronto de lo que se esperaba.

Si bien en otras latitudes ese reinventar a la derecha tiene espacios de tiempo político suficientes, en nuestro país se desplomó sin red de protección. Sus beneficiarios actuaron con tanta confianza que nunca imaginaron la debacle y hoy la derecha partidista en el país es un caos.

Como hemos expresado aquí en varias ocasiones, la necesidad de que en el país exista una opción de derecha partidista es muy importante para guardar ciertos equilibrios que deberían tenerse en el concierto del ejercicio del poder, sobre todo ahora que muy probablemente toda la derecha junta –si eso llegara a suceder– no podría arrebatar a Morena un triunfo electoral en el 24.

Y decimos que cuando menos les será difícil un triunfo electoral porque las alianzas parecen más que imposibles. El gran obstáculo será el panismo en todas sus expresiones. Los azules no tienen un candidato creíble, sólido, en sus convicciones. Sus aspirantes son cartuchos quemados u hombres de negocios sin preparación ideológica que entienden la política como un gran mercado donde todo está a la venta.

No obstante, los azules advierten que no cederán y que sólo aceptarán ir a una nueva alianza con un panista como candidato. Según ellos, las posibilidades están únicamente de su lado y desprecian profundamente la posibilidad de un acuerdo con Movimiento Ciudadano.

Mientras eso sucede en la esquina azul, del otro lado, cuando menos una parte de los priístas, algunos de ellos grandes beneficiarios del episodio neoliberal, han caído en la idea de buscar alianzas, por lo pronto.

En aquella parte del mapa político, y dadas las condiciones del PRI actual, la posibilidad de armar una nueva formación política abierta en la que participen desde los frustrados de la izquierda hasta el breve abanico del conservadurismo, está en marcha.

Y hoy ese es el gran problema. El PRI de Alito, aunque busca alianzas, está dividido por dentro y no tiene la confianza de sus posibles acompañantes. Las opciones se le han ido cancelando y que nadie se sorprenda si al final juega en la filas de Morena.

Por ahí va ese grupo, pero hay otra ala, esos priístas no quieren saber nada de Morena, a cuyos militantes consideran más enemigos que a la misma derecha panista, pero como hemos dicho, para ellos el gran obstáculo será el PAN y la sentencia: se doblan ante ellos o no hay alianza. Eso es lo que está en juego hoy.

No hay tiempo para formar un nuevo partido político y se está haciendo tarde para fijar los acuerdos que dieran paso a un nuevo bloque conservador que compitiera para el 24. Pronto habrá definiciones, habrá que esperarlas.

De pasadita

Ayer presentó su informe de labores el secretario de Gobierno, Martí Batres, y hasta donde nos han dicho, muchas personas que fueron convocadas a escucharlo no esperaron al final de la comparecencia.

En fin, lo que ahora se sabe es que Batres ya adelantó a su equipo de trabajo que este que presentó ante el Congreso local es el último informe en su función como secretario de Gobierno.

El motivo es que Batres competirá por la jefatura de Gobierno, o cuando menos piensa estar en la lista de los aspirantes que irán a la encuesta que deberá realizar Morena para lograr un candidato.

Batres adelantó que su renuncia está preparada para el próximo diciembre, y hay quien asegura que la dimisión también es del conocimiento de la jefa de Gobierno, que dadas las circunstancias tendrá alguna dificultad para hallar al remplazo, que además deberá ser en total acuerdo con quien a ella la sustituya. Otro reto.

Lo que sí está claro es que si Batres no gana la encuesta, el escándalo al que ya nos tiene acostumbrados buscará hacerle la vida imposible a la ganadora o ganador. Ese es Martí.

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