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Ver día anteriorLunes 11 de julio de 2022Ver día siguienteEdiciones anteriores
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AMLO en Washington
E

l presidente Andrés Manuel López Obrador viaja hoy a la capital de Estados Unidos, donde mañana sostendrá su segundo encuentro presencial con su homólogo Joe Biden, tras el que se efectuó en la reunión cumbre de América del Norte, también en Washington, en noviembre del año pasado. Y hace casi exactamente dos años, el mandatario mexicano visitó en la Casa Blanca a Donald Trump, con motivo de la firma del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), cuando las circunstancias eran muy distintas en el país anfitrión y en el mundo.

El fenómeno migratorio es hoy, sin duda, el asunto que exige con mayor urgencia la coordinación entre ambos gobiernos, y ello se refleja en la agenda convenida por las diplomacias de ambos países. El mandatario mexicano ha anunciado que no sólo insistirá en la necesidad de impulsar programas de desarrollo social y económico en las regiones expulsoras de migrantes, tanto en México como en Centroamérica, sino que pedirá que tales acciones se complementen con el reconocimiento, por parte de Estados Unidos, de que su economía necesita a los trabajadores extranjeros y acepte, en consecuencia, un plan de regulación migratoria que otorgue a los viajeros derechos y seguridad para laborar de manera legal en la agricultura, la industria y los servicios.

Aunque la adopción de tal medida es de obvia necesidad, de sentido común y de decencia, lo cierto es que Biden no ha podido hasta ahora abrirse paso entre la maraña de intereses políticos y las corrientes xenofóbicas que desde hace décadas bloquean toda posibilidad de construir un marco migratorio digno y seguro.

Tales factores no sólo están presentes en las dos cámaras del Capitolio, sino también en autoridades estatales, como la del racista Greg Abbott, gobernador de Texas, quien en su afán por perseguir a los migrantes –especialmente a los mexicanos y latinoamericanos– ha llegado a usurpar funciones del gobierno federal, como lo es la aplicación de las leyes migratorias.

Por otra parte, López Obrador presentará a Biden una propuesta de medidas conjuntas para luchar contra la inflación, que tanto aquí como en aquel país amenaza con generar un impacto grave en la economía. Tanto en las políticas migratorias como en las antiinflacionarias, la perspectiva del mandatario mexicano es la de una mayor colaboración bilateral. El titular del Ejecutivo federal ha informado que también abordará con su par estadunidense el problema del tráfico de armas del país vecino hacia México, el narcotráfico e incluso la necesidad de que la Casa Blanca deponga la feroz persecución en contra del periodista Julian Assange.

El encuentro de mañana tendrá como protagonistas a un mandatario en pleno uso del poder, como lo es el mexicano, y a otro que no ha podido avanzar gran cosa en su programa de gobierno y que no parece ser capaz de generar iniciativas audaces e innovadoras, que es el caso del estadunidense. En este sentido, las condiciones son en principio auspiciosas para que Washington reciba favorablemente las propuestas de su contraparte, aunque cabe preguntarse si tendrá la capacidad para sumarse a ellas en los hechos.

En lo inmediato, y al margen de los resultados del encuentro, debe reconocerse que en muy pocos años la relación bilateral se ha transformado de manera profunda y que el cambio ha sido por demás positivo.