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Banco de México congela la economía // AMLO: debería pensar otra fórmula // ¿Neoliberalismo quedó atrás?

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▲ El Banco de México sigue aplicando las mismas recetas, las mismas fórmulas mágicas de política monetaria, siempre en espera de las medidas que adopte la Reserva Federal en Estados Unidos. Imagen de la bóveda principal.Foto José Carlo González
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icen por ahí que casi cuatro años atrás murió el régimen neoliberal –con todo y sus tecnócratas–, pero todo indica que en el Banco de México no se han enterado, porque la cúpula de esa sacrosanta institución no deja de aplicar las mismas recetas, las mismas fórmulas mágicas, la misma medicina –siempre en espera de las medidas que se adopten en Estados Unidos– que las empleadas en aquellos tiempos supuestamente idos, superados y enterrados.

Lo anterior, porque ante el caliente panorama económico nacional y mundial, la junta de gobierno del Banco de México se preguntó qué hacer y cómo proceder, por lo que sacó el manual tecnoneoliberal, lo abrió en la página indicada y decidió, por unanimidad, elevar su tasa de referencia en 0.75 puntos porcentuales, para situarla en 7.75 por ciento. Se trata del mayor incremento desde que en 2008 (en el gobierno de Felipe Calderón, con Agustín Carstens en la Secretaría de Hacienda y Guillermo Ortiz como gobernador del banco central) adoptó la estrategia de política monetaria basada en objetivos de inflación.

Es, en síntesis, la vieja práctica neoliberal de enfriar a la economía, es decir, aplicar hielo al por mayor para pararla de un jalón sin importar el elevadísimo costo social y productivo que tal medida implica, y lo sucedido en el año que cita el Banco de México (2008, con los tres siniestros personajes involucrados) da puntual cuenta del resultado tras aplicar dicha fórmula mágica. Congelar todo para reducir la inflación, lo que eventualmente se logra como una clásica victoria pírrica, aunque para ello sacrifique lo demás.

Dice la Junta de gobierno del Banco de México que evaluó la magnitud y diversidad de los choques que han afectado a la inflación y sus determinantes, así como el riesgo de que se contaminen las expectativas a mediano y largo plazos y la formación de precios, al tiempo que consideró los mayores retos para la conducción de la política monetaria ante el apretamiento de las condiciones financieras globales, el entorno de acentuada incertidumbre, las presiones inflacionarias asociadas al conflicto geopolítico y al resurgimiento de casos de Covid-19 en China. Pero en su afán de controlar la inflación, entre las patas se lleva todo, comenzando con lo social.

La decisión del Banco de México no cayó bien en Palacio Nacional. En la mañanera de ayer, el presidente López Obrador subrayó: respeto su autonomía, pero como que ya deberían de pensar los técnicos en otra fórmula, porque no sólo son los del Banco de México, son los del Tesoro, los bancos centrales del mundo. Cuando hay inflación la fórmula es: aumentar las tasas de interés en todos lados. ¿Qué significa? Parar la economía y ya no va a haber inflación.

El mandatario lo llevó a ras de cancha: es como cuando se tiene un carro que se calienta; camina, pero se calienta. Pues eso es la inflación, el que el carro se calienta. Entonces, para que el carro no se caliente, se apaga y ya no camina, ya no hay crecimiento. Esa es la gran invención, por eso hablo de que son técnicos que se creen científicos. Hay que buscar otras opciones y que se regrese a la idea original de que los pueblos progresan fundamentalmente con producción, que eso es lo básico, producir, no apostar todo al mundo financiero, a la especulación; impulsar la actividad productiva en todo el mundo. Pero, bueno, nosotros somos respetuosos de la autonomía del Banco de México.

Ante el nada grato panorama económico global, el presidente López Obrador se pronuncia por dejar atrás las fórmulas mágicas del manual neoliberal e impulsar la producción, “que es lo que estamos haciendo; en el caso de energéticos nos dio tiempo; en el de los alimentos… es que dejaron completamente abandonado el campo, completamente… Ahora que voy a Estados Unidos, que voy a tener una entrevista con el presidente Biden, le quiero hacer una propuesta para que conjuntamente, en la medida de nuestras posibilidades, podamos llevar a cabo un plan antiinflacionario conjunto”, dicho plan implica tres acciones concretas: energéticos, actividad productiva y la tercera se conocerá durante su estancia en Washington (es que no me puedo adelantar; ya tengo el documento y va a ser favorable, pero vámonos despacio, porque si no distorsionan las cosas).

Las rebanadas del pastel

Cavernaria: cada vez está peor la Suprema Corte estadunidense; ahora tiró a la basura la sentencia, vigente por alrededor de 50 años, que garantizaba el derecho de la mujer al aborto.