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Diálogo con presos mapuches, vía de solución al conflicto: historiador

Al presidente de Chile, Gabriel Boric, le falta claridad en su acercamiento al mundo indígena, considera

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▲ Protesta de mapuches en la ciudad de Temuco, luego de un enfrentamiento con uniformados. Imagen de archivo.Foto Afp
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Viernes 27 de mayo de 2022, p. 23

Santiago. Si el presidente chileno, Gabriel Boric, quiere abordar con alguna perspectiva de éxito el conflicto entre el Estado y los pueblos originarios, entre otras decisiones y gestos, su gobierno debe hablar directamente con los presos políticos mapuches para generar confianzas y un canal de diálogo directo con las organizaciones territoriales, plantea el historiador Fernando Pairican Padilla.

Se refiere a unas 20 personas que están en las cárceles del país, algunos en prisión preventiva y otros cumpliendo sentencias, a las cuales los grupos de resistencia insurrectos consideran presos de conciencia, mientras para el Estado chileno son reos por delitos comunes.

En conversación con La Jornada, a propósito de la publicación de su más reciente libro, La vía política mapuche, el académico observa que el proceso constitucional, a partir de definir al país como plurinacional e intercultural, está abriendo una hoja de ruta adecuada para reparar la apropiación de territorios, la exclusión, marginalidad y explotación centenaria de los pueblos originarios; pero a la vez advierte falta de claridad y confusión gubernamental en su acercamiento al mundo indígena.

–¿Cómo le parece que Boric ha tratado el tema indígena?

–Ha demostrado disposición de diálogo como otros gobiernos no lo hicieron, una voluntad que no ha sido respondida por el mundo mapuche o los movimientos rupturistas de la autonomía. Pero también siento que las políticas que el gobierno ha creado son muy ‘culturistas’ y sin sustento, no hay respuestas políticas para un conflicto que es esencialmente político. Y como no las hay, más allá de anuncios positivos y gestos que son importantes pero no trascendentales, no ha logrado mermar la desconfianza del mundo indígena que hace un diagnóstico, porque no es acéfalo, de que hay una continuidad colonial respecto del pueblo mapuche.

“También hay elementos dentro del gobierno que siguen siendo de la vieja clase política y que son responsables de la mayor violencia del Estado hacia el pueblo mapuche, en específico, los integrantes del Partido Socialista. Entonces, se le pide al pueblo mapuche que inmediatamente, como si fueran robots, gire a favor del gobierno cuando hay elementos de continuidad que hacen que el mundo indígena tenga desconfianza.

Eso no quita el uso excesivo de la violencia por parte del movimiento indígena, también está debilitando las posibilidades de abrirse a dialogar con uno de los pocos gobiernos que sí tiene disposición a avanzar en una forma más profunda que los gobiernos anteriores.

–¿Cuál sería la forma correcta de llevar a la práctica esa voluntad de diálogo?

–Tiene que haber un debate sobre la prisión política, la situación de los presos políticos; un diálogo sin cámaras, silencioso, sin propaganda, ir al Wallmapu y hablar directamente con los dirigentes del movimiento mapuche, ese sería un paso importante.

–¿Qué efecto tiene sobre este cuadro el despliegue de los militares en el Wallmapu?

–Es una respuesta que demuestra lo complejo que es gobernar, recuperan la forma estratégica que más le criticaron al gobierno anterior, ahí hay un retroceso político (…), no hay una claridad (sobre) cómo quieren desarrollar la política indígena.

–¿Qué interpretación hace del ataque armado a mapuches ocurrido esta semana en el Wallmapu?

–Es un hecho muy triste (…), si son mapuches o no los atacantes tendrán que responder y reflexionar sobre lo que hicieron. El movimiento mapuche que hace uso de la violencia tiene que separar las cosas entre las empresas forestales y los trabajadores forestales. Este es un problema que las forestales han generado porque al buscar una salida al conflicto, lo que hacen es entregarle un proyecto de inversión al mundo mapuche, generando una división frente a un tema de fondo que es el rol de las plantaciones en este conflicto.

–¿Cuál diría usted que sería una hoja de ruta correcta?

–En la Convención Constitucional está la hoja de ruta, los derechos indígenas están ahí, luego debe haber una política de restitución de tierras, un diálogo con los grupos más radicales, creo que el gobierno debe tener la capacidad de ir a las cárceles y hablar con los presos, que ellos los deriven a sus organizaciones y comunidades y dialogar con los movimientos más radicales para conciliar un acuerdo y llegar a un parlamento, hay que preparar el terreno si el objetivo es parlamentar.

–¿Será posible eso si los mandatarios son identificados con el PS, marcado por un política muy sucia respecto del pueblo mapuche?

–No es fácil pero hay que hacerlo, hay que trabajar, tienen que generar los mecanismos para producir confianzas.

–¿Héctor Llaitul y otros dirigentes rupturistas deberían dar oportunidad al diálogo y la negociación?

–Cualquier movimiento que se plantea de liberación nacional, siempre debe tener un grupo político dispuesto a dialogar y negociar (…). Los movimientos victoriosos lograron unir lo político, lo social y lo cultural para generar hegemonía y eso no lo estoy viendo en esta organización (CAM), la cual respeto y creo ha sido muy importante en la historia mapuche, pero debes saber adaptarte a los cambios de contexto político para seguir siendo una organización de transformación.

Entrevista ampliada en https://bit.ly/3wPrAW5 .