Opinión
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Ciudad perdida

Una buena causa para ir contra la revocación // El hueco en la ley // Lorenzo Córdova y el canto de las sirenas // Contra el derecho ciudadano

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al vez diferir la consulta popular por la revocación de mandato, que ellos califican como un triunfo, alborotó las ambiciones políticas –nunca dormidas– del consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, y de una buena parte de los enemigos de la 4T que hoy lo consideran, pese a lo que dice la Constitución, como el candidato de la derecha para la Presidencia de la República.

Según lo informado a esta columna, Córdova ha escuchado el canto de las sirenas, aunque advierte que el artículo 55 de la Constitución que para ser diputado no se debe ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni magistrado, ni secretario del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ni consejero presidente o consejero electoral, ni secretario ejecutivo, director ejecutivo o personal profesional directivo del propio instituto, salvo que se hubiere separado de su cargo, de manera definitiva, tres años antes del día de la elección.

Por ahí, por esos tres últimos renglones de lo que dice el artículo 55, es por donde se sustentan las pretensiones del grupo que supone que Córdova estaría dispuesto a ir a una contienda por la Presidencia de la República y, ante lo ajustado del tiempo, apremian decisiones por parte del presidente del órgano electoral.

Los contrarios a la 4T aprovechan que en el fondo el conflicto de cuando menos un par de consejeros del INE y el presidente Andrés Manuel López Obrador hay una discrepancia que va más allá de lo ideológico y se convierte en un problema de índole personal.

Se necesita ser políticamente ciego para ignorar la venganza de Córdova y de su satélite, Ciro Murayama, luego de que López Obrador buscara ajustar su salario y los exhibiera como una astilla del neoliberalismo al que combate.

Considerados por ellos mismos como una élite de la democracia, aunque no suene tan democrático, los consejeros esperaron el momento clave para asestar un golpe a López Obrador. Mostrar que la Presidencia de la República no es tan poderosa, como algunos suponen, sería parte de la apuesta.

También es muy probable que la decisión de los consejeros, que pospusieron por tiempo indefinido la consulta, tenga como fondo la derrota del grupo político, que no partido, al que responden por afinidad los consejeros.

La aprobación de López Obrador por un número apabullante de votos después de los millones y millones de pesos gastados en destruir la imagen del gobierno sería un golpe de consecuencias transexenales del que tardarían muchos años en reponerse.

Por eso, consideran a Lorenzo Córdova como el que debe tomar la estafeta de los grupos de derecha, en donde hay algunos que lo piensan como la única opción opositora. Hay que recordar que Córdova fue electo en 2014 por nueve años en el cargo, es decir, concluiría en 2023, pero tendría que abandonar el puesto ahora mismo.

Por lo pronto, en caso de concretarse el supuesto, lo que viene habrá de traer muchos momentos difíciles para la política del país porque creará campañas de confusión, como ya se ha hecho en otras naciones, con la finalidad de ensuciar el trabajo del gobierno, aunque de esa sopa ya ha tenido suficiente la misma 4T y ha salido bien librada.

Por eso, lo que debe quedar claro es quién, a partir de qué se ha construido este conflicto y sobre todo quién pretende inflarlo hasta causar un daño al país. Mal por Lorenzo Córdova si abre los oídos a los intereses de otros y no del ciudadano que vota y que quiere que el sufragio sea respetado.

Y decimos esto porque a final de cuentas es el ciudadano, el que vota, a quien se le impide, desde la falacia de lo financiero, ejercer el más caro de todos los derechos: decidir quién debe gobernar.

Aún hay tiempo para reflexionar, pero si no tal vez Morena pueda construir, en lo que falta para la fecha señalada, un andamio ciudadano por donde transite el ejercicio electoral, que aunque no pudiera tener reconocimiento oficial sería la voz de la población y nada más. De eso se trata.

De pasadita

Bien por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; su saludo al pueblo chileno nos habla de la atención que ella también pone sobre los sucesos en el mundo.

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