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Pandemia
Tratamientos contra el Covid-19 no son fáciles de supervisar
 
Periódico La Jornada
Martes 9 de marzo de 2021, p. 10

Encontrar un tratamiento anti-Covid es un reto que los científicos no habían enfrentado con otra enfermedad, ya que el virus tiene etapas que se traslapan entre sí, duran poco tiempo –horas en ocasiones– y pasan a otra fase de la infección. Lo ideal, aunque no es fácil de identificar, es que los posibles medicamentos se administren cuando las personas tienen una elevada carga del virus y riesgo de complicaciones graves, afirmaron expertos.

Eso ocurre con el oseltamivir para el tratamiento de la influenza. En 2009, cuando surgió el virus H1N1, también alcanzó niveles de pandemia, pero la diferencia con el SARS-CoV-2 fue el antiviral, que administrado durante los primeros días de la infección detiene su réplica. Por lo tanto, se frena cualquier otra complicación, incluido el riesgo de muerte.

Sobre el coronavirus, explicaron que parte de su complejidad tiene que ver con que el periodo de mayor carga viral y de transmisión se da entre los días tres a cuatro después de que entra al organismo y continúa hasta el día 10 u 11. Para entonces, el afectado ya tiene de siete a ocho días con síntomas.

Además, es importante saber que las complicaciones graves se presentan de siete a diez días después del inicio de los malestares.

Los especialistas consultados advirtieron que en los ensayos clínicos aleatorios, doble ciego y controlados, la mitad de los participantes reciben el medicamento y la otra una sustancia inerte o el tratamiento estándar, pero nadie sabe cuál producto le tocó, y al final los investigadores comparan los resultados de ambos grupos y eso es el estándar de oro para obtener la evidencia científica sobre la efectividad de las terapias.

Hasta ahora la dexametasona es el único en el mundo que ha demostrado eficacia en el tratamiento de enfermos graves, pues disminuye la mortalidad.

Ningún otra ha tenido un resultado que los científicos consideren satisfactorio, en términos de disminuir el riesgo de complicaciones graves o los decesos. Esta falta de resultados se debe, en parte, a la dificultad para encontrar el punto exacto de cuándo los productos podrían ser de beneficio para los pacientes.